Subastan correcciones a mano de un libro de Gabriel García Márquez

Cien años de soledad fue publicado en 1967 por Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. (Foto: La Libertad)

Cien años de soledad fue publicado en 1967 por Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. (Foto: La Libertad)

Si hubiera sido por Gabriel García Márquez, ni rastro habría quedado del proceso de escribir y borrar palabras de su libro Cien años de soledad. Sin embargo, él dejó al menos una pequeña ventana para echar un vistazo a sus secretos: unas pruebas de imprenta corregidas a mano y autografiadas dos veces que el colombiano regaló en 1967 al cineasta Luis Alcoriza y a la esposa de este, Janet Riesenfeld. 

A 50 años de la publicación de su novela cumbre, dichas pruebas están guardadas en Madrid como un tesoro, bajo cuatro llaves, a la espera de que alguien quiera comprarlas por un millón de euros (8.23 millones de quetzales).

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García Márquez y su esposa Mercedes destruyeron las páginas mecanografiadas de la obra, por lo que solo quedan estas impresiones corregidas, según su propietario, el mexicano Héctor Joaquín Delgado, heredero universal de los Alcoriza.

No se conoce que haya sobrevivido otro texto revisado a mano por el escritor colombiano, aunque sí algunas de las copias transcritas a partir de su borrador cuando mandó la novela por primera vez a la editorial. Por esta razón, las 181 páginas y una cubierta en poder de Delgado podrían ser el único testimonio de las correcciones manuales de Gabo.

García Márquez falleció en México a la edad de 87 años. (Foto. RAE)

De puño y letra, el escritor cambió palabras, separó capítulos, quitó y completó frases en los márgenes de las hojas. Agregó, por ejemplo: "Úrsula le había asignado una suma semanal para sus gastos personales". Todo esto fue enviado para revisión por la editorial a García Márquez desde Buenos Aires a México, donde residía el literato.

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Además, el autor sustituyó la palabra "exasperándolas" por "achicharrándolas", convirtió la "prodigalidad" de Aureliano Segundo en "desperdicio" y agregó un dato sobre una imagen de yeso en tamaño real de San José que se rompe en el suelo: "Estaba atiborrada de monedas de oro".

En 2001 y 2002 también se intentó subastar estas pruebas, impresas el 30 de mayo de 1967, pero no hubo nadie interesado en adquirirlas.

*Con información de La Jornada

30 de mayo de 2017, 12:05

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