Subdirector del Congreso relata cómo fue el supuesto "envenenamiento"

El supuesto envenenamiento contra el subdirector general del Congreso, Emilio Dávila, se habría registrado el lunes 18 de julio.

Mario Taracena, presidente del Congreso, lo habría dado a conocer hasta este viernes, casi quince días después del suceso.

El funcionario afirma que ese día visitó varios despachos de ese organismo y en algunas tomó agua y café. Al salir de su oficina, empezó a sentir una fatiga extrema y creyó que se le había bajado la presión.

Al llegar al hospital, le hicieron algunos exámenes y determinaron que no ameritaba que permaneciera internado.

La molestia continuó durante tres días más y el lunes de esta semana, el cardiólogo que lo examinó determinó que pudo haber recibido un medicamento para disminuir la palpitación del corazón.

Dávila añade que el pasado sábado recibió una llamada “de 27 segundos” en la que  preguntaron por sus padres, luego lo insultaron y le dijeron que iban a matar a su familia por “lo que está haciendo en el Congreso”.

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El Subdirector le atribuye estas acciones a las medidas que adoptó la Junta Directiva y que afectan a los trabajadores del Congreso, debido a que al aún no haber contratado al Director General, él se encarga de varios trámites como destituciones y descuentos a los empleados.

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Este jueves la Junta Directiva del Congreso anunció que inició el proceso para destituir a 274 empleados del Organismo Legislativo, además de denunciar el pacto colectivo en un juzgado laboral y durante esta semana los trabajadores fueron notificados de un descuento en sus ingresos mensuales por un mal cálculo en el incremento salarial del 10% a inicio de año.

29 de julio de 2016, 11:07

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