La Terminal superó el dolor y se levanta gracias al esfuerzo propio

El mercado de La Terminal, en el corazón de la ciudad, toma ritmo desde muy temprano. A diario, vendedores y compradores se reúnen en una danza por sortear cargadores con bultos, revendedores de productos que llevan a otros mercados locales y amas de casa madrugadoras. 

Sin embargo, hace una año, la tragedia y el dolor embargaba a los comerciantes del segundo nivel de este mercado que abastece a la capital. Un cortocircuito hizo que en cuestión de minutos, las llamas arrasaran con todo a su paso. 

Ambulancias, motobombas, cubetas, mangueras, bomberos, hombres y mujeres trataban a sofocar las llamas, pero estas eran más fuertes y durante horas se negaron a desaparecer. 

Un año después, el lugar donde ocurrió el desastre aún posee escombros y columnas derrumbadas, pero los comerciantes se las han ingeniado para no rendirse y sobreponerse para hacer de este mercado el corazón del comercio dentro de la ciudad.

Gladis Gómez llega desde Sumpango, Sacatepéquez, todos los días a su puesto en ese sitio y recuerda con dolor ese trágico día. 

“No podíamos creer lo que estaba pasando. Todos nos unimos para ayudar a los que tenían sus locales en el segundo nivel. Todos le pedíamos a Dios que no pasara a mayores, pero hoy muchos están luchando para tratar de recuperarse y estabilizarse”, relata esta vendedora de verduras. 

Mientras el sol empieza a salir, para los comerciantes ya ha transcurrido media jornada, a la espera de las amas de casa para ofrecerles productos frescos.

APOYO

Olga Alicia Argueta Gómez, Presidenta del Comité de Comerciantes del mercado La Terminal, manifestó que los trabajos de reconstrucción van avanzando. 

“Las columnas están siendo retiradas del segundo nivel del edificio, se espera que en unos cuatro meses podría estar terminado el trabajo”, resaltó. 

Argueta Gómez recalcó que la Municipalidad de Guatemala les ha ofrecido apoyo, pero que no puede hacerlo en su totalidad para remover los escombros. 

“Aquí la inversión será de 21 millones de quetzales. Cuando ya esté arreglado el segundo nivel, los vendedores deben construir de nuevo su local”, refiere.

El sector donde ocurrió el incendio también afectó a varios niños que tenían su centro de estudios allí, y que hoy extrañan ya que muchos optaron por no seguir estudiando.

“Fue un día muy triste. Todo se quemó y ahora tengo que venir a este lado del mercado para seguir estudiando”, relata el pequeño Juan Esteban, de nueve años y que cursa el primer año de primaria. 

365 después, la lucha por llevar el sustento a sus familias continúa, a la espera que algún día puedan estar nuevamente en sus locales y brindarle la mejor atención a los compradores que llegan a diario a La Terminal

 

25 de marzo de 2015, 07:03

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