El testamento de Mario López, piloto de la ruta 70

La desgarradora carta fue encontrada en el cuarto del piloto de bus asesinado. (Foto: La Hora)

La desgarradora carta fue encontrada en el cuarto del piloto de bus asesinado. (Foto: La Hora)

Mario López García, de 63 años, piloto de la ruta 70 que cubre un tramo entre Guatemala y Mixco, escribió la carta hace tres meses, sabiendo que lo peor podía suceder.

No dejó una nota garabateada a la carrera, en una hoja de cuaderno.  Pensó bien lo que quería decir, lo tecleó en la computadora y lo imprimió en blanco y negro, consciente de que ese era quizá el acto más trascendental de su vida.

La carta que este trabajador le escribió al pandillero que lo extorsionaba, para explicarle por qué ya no seguiría dándole dinero, no estaba destinada solamente a los criminales: es un testamento que debería sacudir a las autoridades y a la sociedad en general, pero en especial a aquellos de nosotros que por nuestro trabajo o influencia podemos hacer algo para abatir la violencia que ha devastado al país.

Lee aquí: La última carta del piloto asesinado

En el texto, don Mario López García acepta su destino con una resignación que eriza la piel, pues evidencia la absoluta pérdida de confianza en las instituciones que deberían protegerlo. Él sabe que está solo frente a los delincuentes. Para él no hay Policía, no hay fuerzas de seguridad, no hay fiscalías ni tribunales a quien pedir ayuda. Lo único que le queda es la fe.

“El que manda es Dios. Si Él quiere me puedes matar, sino pierdes tu tiempo”, dice la carta, de Dios depende, nada más, que el pandillero decida si va a convertirse en verdugo o no. La carta de don Mario López García pone en evidencia que las sanciones criminales no son, para las bandas de extorsionistas, un disuasivo digno de consideración. Los delincuentes funcionan bajo el manto de la impunidad. 

Desde hace años, sabemos que la extorsión está en la raíz de la mayor parte de la violencia homicida que desgarra a nuestro país. Pese a que en las últimas semanas las autoridades han realizado algunas capturas de bandas de extorsionistas, la carta de don Mario López García muestra que los esfuerzos son aún por mucho insuficientes.

El problema de las extorsiones no solo afecta al transporte. También arruina de la forma más canalla a los pequeños comerciantes. No importa si el negocio está en un mercado, en un barrio popular o en una zona exclusiva. Muchos de estos empresarios se ven obligados a trasladarse --o incluso a cerrar-- porque los delincuentes los dejan sin ganancias o porque sencillamente, operar se vuelve demasiado peligroso.

En su carta, el piloto expone la situación que viven miles de personas en Guatemala. Don Mario López García narra que él se levanta todos los días a las tres de la madrugada para ganar entre 50 y 100 quetzales diarios con un trabajo honesto. ¿Por qué habría de darle 100 quetzales a la semana al parásito que lo extorsionaba? 

Don Mario se aburrió de participar en un intercambio que él mismo califica de "criminal". Y eso le costó la vida.

Hay en esa claudicación que don Mario convirtió en testamento, un estoicismo que conmueve. El piloto no respondió con violencia a la agresión, sino con la única arma que estaba a su disposición: la fe. “Te sugiero que te arrepientas, tal vez Dios tenga misericordia de ti”, indica. 

La extorsión es una calamidad que debe erradicarse del país.

Ojalá esta carta de don Mario López García sirva para mostrar a las autoridades que lo que han hecho no basta, que hace falta demasiado. La violencia homicida ha bajado de manera consistente en los últimos 8 años, pero los niveles que aún soportamos hoy están por arriba de los que prevalecen en los países pacíficos de la región, donde la tasa de homicidios es menor a diez por cien mil habitantes. Nuestra tasa ronda los 30 por cien mil: debemos hacer los esfuerzos para abatir la violencia más rápido.

El país no puede darse el lujo de seguir igual, con decenas de miles de habitantes que se sienten igual que don Mario López García: completamente indefensos ante la impunidad de los criminales.

 

11 de julio de 2016, 14:07

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