¿Por qué tienen un hoyo las tapas de los lapiceros BIC?

Además de retener la tinta y evitar manchas, los tapones de los lapiceros BIC tienen otra función. (Foto: marcianosmx.com)

Además de retener la tinta y evitar manchas, los tapones de los lapiceros BIC tienen otra función. (Foto: marcianosmx.com)

Todos hemos jugado y/o usado un bolígrafo de diferentes formas; este ha sido uno de nuestros objetos anti-estrés.

El tapón no es la excepción, aunque para muchos, es el elemento que perdemos casi de inmediato cuando compramos un lapicero. Hay quienes sí le sacan provecho y lo utilizan como un entretenido silbato o simplemente para ‘limar’ sus dientes en aquellos momentos de ocio total.

Pero muy aparte de cómo uses el tapón, ¿te has preguntado alguna vez para qué sirve el orificio en la punta del mismo?.

Si crees que de plano se inventó para ser un silbato estás totalmente perdido -aunque no dejes de utilizar tu imaginación, por favor-. Si eres de los que cree que es exclusivamente para retener la tinta y así evitar que se te manche la camisa donde la guardas… sí, tiene muchísima coherencia, y realmente esa es una de las principales razones de la tapa, pero… ¿el hoyo para qué?  

Pues bueno, BIC ha solucionado la incógnita, la cual resulta mucho más interesante de lo que podríamos creer. 

La marca BIC® lleva más de 60 años dentro del mercado, pero fue hasta 1991 que sus bolígrafos comenzaron a ser producidos con la famosa tapa con hoyito.

Como sabrán mucha, mucha gente tiene la costumbre de estar mordiendo la tapa de la pluma durante sus actividades cotidianas, y como todo es posible en este mundo, pues en una de esas uno puede tragar la tapa accidentalmente, es ahí cuando el hoyo cumple su función, la cual es evitar el bloqueo total de las vías respiratorias, permitiendo así una pequeña abertura para que puedas seguir respirando.

Los mismos amigos de BIC® han señalado: 

Además de ayudar a prevenir fugas de tinta, todas nuestras tapas BIC® cumplen con las normas de seguridad internacionales que tratan de minimizar el riesgo de que niños traguen accidentalmente las tapas de los bolígrafos". 

A pesar de todo, en el 2007 Ben Stirland, un niño de 13 años de Durham, murió al caer de su silla y ragarse la tapa de su bolígrafo. Ante esto su mamá, Nathalie Hodgson, contradijo la creencia de que la tapa puede salvar tu vida, ya que explicó que las secreciones corporales bloquean casi de inmediato el pequeño hoyo de la tapa y que, debido a su forma, es muy fácil que se aloje en la garganta, y muy complicado de poder sacarla. Ella detalló: 

“He perdido una de las partes más grandes de mi vida y si puedo advertir a padres y detener otra muerte sin sentido como esta, habrá valido la pena publicar esto.”

Así que ya saben… mejor dejen la tapa a un lado y cómprense una pelotita para el estrés, o unos chicles si tienen ansiedad. 

* Con información de sopitas.com

 

09 de febrero de 2016, 14:02

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