Un Trump triunfal promete mano dura y el muro antimigrante

Donald Trump se presentó como el único capaz de restaurar la seguridad a un Estados Unidos a la deriva, llamando a los estadounidenses a propulsarlo a la Casa Blanca y a rechazar las políticas de su rival Hillary Clinton.

"Con humildad y agradecimiento", el hombre de negocios de 70 años aceptó la candidatura del partido Republicano a la Casa Blanca ante 2,500 delegados en Cleveland, Estados Unidos. 

La noche coronó el increíble ascenso a las cumbres republicanas de un neófito que supo mejor que nadie interpretar la desesperación de los estadounidenses desubicados por la globalización y abandonados por sus dirigentes.

Vitoreado por las bases republicanas, Trump se erigió como el "candidato de la ley y el orden" y prometió defender a "quienes trabajan duro y no tienen voz".

"Yo soy tu voz", declaró a la cámara, prometiendo retrotraer al país a tiempos más seguros con "millones de nuevos empleos y trillones en nueva riqueza".

Tras los recientes episodios de asesinatos de policías y ataques terroristas, Trump ofreció un mensaje de mano dura contra el crimen que recuerda la estrategia ganadora de Richard Nixon en 1968.

"El crimen y la violencia que hoy aflige a nuestra nación pronto acabarán. El 20 de enero de 2017 la seguridad será restaurada", afirmó, apuntando que "los ataques contra nuestra policía y el terrorismo en nuestras ciudades amenaza nuestro modo de vida mismo".

"Sólo yo"

Pero Trump también retomó los temas controvertidos que le dieron réditos en las primarias.

Los extranjeros provenientes de países asociados al terrorismo tendrán las puertas de Estados Unidos cerradas, construirá un muro en la frontera con México y renegociará desfavorables tratados de libre comercio.

"Nadie conoce el sistema mejor que yo, por eso es que solo yo puedo arreglarlo", afirmó el hombre de negocios neoyorquino, sin experiencia en cargos públicos, que derrotó a 16 rivales y en una vuelta del destino inimaginable hace un año está a una elección de ser presidente de Estados Unidos.

"Trump:'Sólo yo puedo arreglar esto'. Este tipo es candidato a presidente o dictador?", se mofó el exaspirante demócrata Bernie Sanders.

La ceremonia en el Quicken Loans Arena de Cleveland tenía un aire similar a los mítines del beligerante magnate, sus seguidores gritando "construye el muro".

"Creo que esta convención ha energizado y emocionado no solo al partido sino a toda la nación", dijo emocionada Noel Hentschel, una empresaria de California, simpatizante de Trump a rabiar.

Clinton en la mira 

La noche marcó la campanada inicial de la campaña electoral.

Clinton y Trump marchan cabeza a cabeza, según un promedio de sondeos nacionales, que da a la exsecretaria de Estado del presidente Barack Obama el 44 por ciento de las intenciones de voto contra 41 por ciento para el magnate inmobiliario.

Durante su discurso, Trump atacó reiteradas veces a su rival demócrata, afirmando que su legado como secretaria de Estado (2009-2013) fue de "muerte, destrucción, terrorismo y debilidad".

Mientras el candidato republicano continuaba su discurso, Clinton, que será investida como candidata presidencial durante la convención demócrata, la semana próxima en Filadeflia, respondió por Twitter con un "somos mejor que eso".

Las bases del partido se pusieron de pie, con ovación tras ovación borrando las divisiones que han plagado los cuatro días de la convención de investidura republicana, la feria cuatrienal en la que el partido define su programa y proclama su candidato presidencial.

La noche del recién pasado miércoles esas divisiones fueron evidentes cuando el senador Ted Cruz, finalista de las primarias republicana, se negó a apoyar a Trump.

"Voten por su conciencia", dijo Cruz a los delegados, inmediatamente abucheados.

Ya la convención había dado señales de caos, descarrilada desde el día inaugural con una rebelión de delegados antiTrump y una polémica por plagio contra la esposa de Trump, Melania.

22 de julio de 2016, 16:07

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