El último adiós al doctor Carlos Mejía, en voz de quienes lo amaron

Una bala acabó con la vida del doctor Carlos Mejía, pero el legado del médico continuará en los pasillos del Hospital Roosevelt, donde laboró por 30 años.

“Más que recetarme medicina, él me curaba con su amor”, aseguró una de las pacientes que tenía tres años de conocer al galeno. Gracias a él, la clínica de enfermedades infecciosas del Roosevelt se desarrolló en los últimos años.

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Carlos Mejía será recordado por todos aquellos en los que dejó una huella. Y también por ser el pionero en la atención a pacientes con VIH positivo y ser el primer donador de córneas en el país.

El jueves 25, una multitud de médicos, pacientes y trabajadores del Hospital Roosevelt llegó a las clínicas de enfermedades infecciosas para darle el último adiós al doctor que cambió sus vidas.

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“Él vivirá por siempre”

Ingrid Chew estuvo casada con Carlos por 34 años y dijo que su esposo “vivirá por siempre”. También relató, entre lágrimas y risas, que el primer lugar de su corazón lo ocupaban sus padres, luego sus hijos, le seguía el Hospital Roosevelt y de último ella.

“Con amor nos sanaba”

Estela Rodríguez fue paciente de Mejía durante tres años y aseguró que la medicina más efectiva contra sus males fue el amor del médico. “Todo el tiempo me trató muy bien..., lo recordaré por siempre”, dijo la mujer.

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“Siempre quería sacar lo mejor de uno”

El viceministro de Salud, Adrián Chávez, recordó sus prácticas como residente en el Hospital Roosevelt donde escuchó por primera vez el apellido del famoso galeno. “Siempre que nos decían 'te va a tocar visita con el doctor Mejía', era de prepararse porque se sabía que él iba a hacer muchas preguntas”, contó.

Así mismo, la doctora Johanna Samayoa trabajó durante 18 años con el  y él la formó desde que era estudiante. “Él siempre nos dijo que quería que sus alumnos lo superaran y nos enseñó a tratar al paciente como un ser humano”, recordó ella.

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Ahora, a partir del lunes, Samayoa será quien ocupe el cargo de jefa en la Clínica de Enfermedades Infecciosas.

Además, el director del hospital, Carlos Soto, dijo que esta será una pérdida irreparable para todos. “Era un gran caballero y buen amigo, toda la gente que vino es un reflejo de la buena labor que hizo”, resaltó. 

La tarde del jueves 25 de mayo, cientos de trabajadores del Hospital Roosevelt y familiares le dieron el último adiós a Mejía y a pesar de que enterraron su cuerpo físico, su recuerdo espiritual seguirá en los pasillos del lugar donde trabajo tantos años.

26 de mayo de 2017, 06:05

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