“El Universo”

El Universo, la perspectiva de Edgar Castro Bathen. (Foto: Archivo/Soy502) 

El Universo, la perspectiva de Edgar Castro Bathen. (Foto: Archivo/Soy502) 

Siempre me gustó observar las estrellas. Desde que era niño. Pero tuve mayor conciencia de ello entre los 13 y os 14 años.  Me daba una especie de ansiedad saber que están tan lejos que no podemos alcanzarlas. No lo aceptaba. “Debe haber una forma”, me decía a mí mismo, pero no me había dado cuenta de lo lejos que están.  Hoy sé que la luz es lo único que nos une con las estrellas. Pero igual, es un vehículo que nos liga a ellas.

La luz en sí misma es un misterio, se sabe que está compuesta por partículas llamadas fotones pero la luz a veces se comporta como onda. Los fotones es lo único que tenemos que viene de otras estrellas. Son nuestro link con ellas. Además la comunicación es en una sola vía. De ellas hacia nosotros. Los fotones nos dan información, algunos son fotones muy viejos, de miles de años de edad, otros de millones. Chocan contra nuestra retina y la excitan para que el cerebro forme la imagen de algo que está en el pasado, en otro tiempo. Por ejemplo la nebulosa de Orión, cuando la vemos a través de un telescopio la vemos como era hace 1,344 años, es decir que la luz que vemos salió de allí  en el año 672 DC y viajó a la velocidad de 300,000 kilómetros por segundo para llegar hoy a nuestros ojos. Es casi inconcebible.

El color de la luz de una estrella nos dice mucho sobre ellas. Nos habla sobre su edad. Si la luz de la estrella es blanca o azulada, se trata de estrellas jóvenes, muy calientes, que viven una vida de quemadera loca, consumen su hidrógeno a mucha velocidad y son hiper-luminosas pero lo malo es que viven poco.  Solamente 3 o 4 millones de años. Una estrella amarilla como el sol vive diez mil millones de años.

Las nebulosas también nos cuentan historias. La nebulosa del Cangrejo nos cuenta que hubo una gran explosión en esa región del cielo, que fue confirmada por los chinos en el año 1054 DC, y lo que queda son los restos que vienen disparados a toda velocidad y aun así tardarían millones de años en llegarnos cerca. Sólo queda una estrella chiquita, superpesada, en su lugar, llamada estrella de neutrones. Una cucharadita de la materia de esa estrella pesaría miles de toneladas.

Las galaxias son lo más bello que hay en el Universo, son enormes conglomerados de miles de millones de estrellas, unidas por la gravedad y la materia oscura, que se encuentran formando una especie de islas en el espacio. Bien tenía razón Emmanuel Kant cuando les llamó Universos-Islas. Siempre me pregunto ¿vive alguien allí? Yo supongo que sí…. En algún lado…pero estamos tan lejos que no podemos ni saludarnos.

Y qué hay de los confines del Universo, ¿no le llaman a usted la atención? Por más profundo que se trate de observar nunca se ha encontrado ningún rótulo que diga “Aquí termina el Universo”.  A donde quiera que se busque se encuentran más y más galaxias, millones de millones y no se terminan de contar. Aquí se encierran en círculos las más lejanas pero si nos acercáramos seguirían apareciendo más. Es por eso que cuando hablamos del universo llegamos irremediablemente al infinito y eso es algo muy difícil de comprender, algo que “se nos sale de la pantalla”.

19 de febrero de 2016, 20:02

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