Sueños y esperanza para los niños veleristas de Guatemala

Cobijados por el sol y la belleza del hermoso Lago de Atitlán, 12 niños y jóvenes guatemaltecos, en su mayoría provenientes de familias que residen en las aldeas que se ubican en torno al Lago de Amatitlán, saltaron al agua en busca de una aventura sobre sus pequeñas embarcaciones en las que más que luchar por ganar la Copa Maegli de Navegación a Vela, fueron en busca de un sueño que les permita aspirar a un mejor futuro, por medio del deporte.

A las 13.30 horas del sábado, las aguas lucían tranquilas en Santa Catarina Palopó, Sololá  y los pequeños navegantes se mostraban alegres y ansiosos, a punto de partir.

Diego Castro, el más pequeño del grupo, se mostraba seguro y solo quería salir a velear. Cuatro horas después, y tras varios kilómetros recorridos sobre su velero, junto a Juan Estuardo Maegli, un gran promotor de la navegación a vela en Guatemala, finalizaba siempre entre los mejores de cada regata.

El niño de 10 años sabe que el esfuerzo y empeño que ha puesto en sus entrenamientos en el lago, ha valido la pena.

“Me iba en la lancha y los miraba como hacían, así me comenzó a gustar. He ido a México a competir y quedé en el primer lugar de principiantes”, expresa orgulloso el niño nacido a la orilla del Lago de Amatitlán, donde se encuentran las instalaciones de la Asociación Nacional de Navegación a Vela.

Diego y Juan Estuardo Maegli concluyeron la prueba en el primer lugar al ganar las dos de las tres regatas del domingo y con ello coronaron un gran torneo.

“Quiero estudiar y ser un buen deportistas, espero que me sigan ayudando. Lo más bonito es oír el himno nacional y ganar medallas”, dice Castro con una sonrisa y aún con el corazón ascelerado, la adrenalina a flor de piel y con una alegría que contagia emociones.

Las velas multicolor se conjugaron con los volcanes y contrastaban con el azul del cielo y la belleza de Atitlán.

En otra de las embarcaciones, Erickson Pérez junto a Andrés Guirola también cumplieron con una excelente faena en el agua.

“Estuvo bien, lástima no nos fue tan bien, pero disfruté estar en agua.”, comentó Erickson, un chico que comenzó a velear a los 9 años y ya tiene cuatro de practicar el deporte que lo ha llevado a competir en Estados Unidos, República Dominicana y Perú, entre otros países.

Se le nota cansado, pero eso a Pérez no le quita la ilusión y la experiencia vivida sobre la pequeña embarcación.

Pero la navegación a vela no es practicada solo por hombres, también las chicas tienen su espacio y Joceline Echeverría da fe de eso.

“Velear es muy duro, cada día en el agua es una experiencia más . Mi expectativa es seguir en la lucha y algún día conseguir una medalla en el mundial o en las olimpiadas”, refirió.

Es domingo por la tarde la Copa terminó, pero los ideales que llevaron a la familia Maegli a organizar un torneo en el que ya cuatro generaciones han participado, continúan con convicción. Los niños vuelven felices pues, además de hacer deporte, con la ayuda que reciben ellos y sus familias pueden aspirar a un futuro mejor.

24 de febrero de 2014, 19:02

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