La virtud de ser egoísta

Las personas más felices no se preocupan por "quedar bien" con los demás. (Foto: daraespinaco.com)

Las personas más felices no se preocupan por "quedar bien" con los demás. (Foto: daraespinaco.com)

¿Quiere ser feliz? Sea egoísta en el sentido más puro de la palabra. Dios es egoísta. ¿Por qué no lo es usted?

Que no le importe lo que los demás piensen o hagan. Usted haga su vida. Que no le afecte lo que digan. Usted defienda sus principios.

Dios vive y existe independientemente de lo que los ateos digan, piensen o hagan. Él vive para amar a su creación, incluidos los ateos.

De esa misma manera, sea usted un egoísta. Viva para cumplir sus sueños más grandes, poderosos y profundos. Algunos serán sus “ateos” y otros sus “cristianos”. Usted no se preocupe.

¿De dónde me saco ideas tan absurdas?, podrá decir alguien.

Bien, cada vez que me encuentro con alguien que no logra lo que su corazón le dicta, me encuentro con que dice: “Es que ¿qué van a pensar?” o cosas como, “¿Cómo le voy a quedar mal a ...?” o "Si todo lo que hago lo hago por él o ella".

Pero cada vez que veo personas felices, realizadas con su vida, altruistas, llenas de vida, son personas que muchas veces dicen, “Ni modo, no puedo siempre decir que sí” o bien “En la vida no se puede quedar bien con todos, es mejor quedar bien con los principios”.

El secreto está claramente en los principios. Dios es egoísta porque no quiere quedar bien con todos. Simplemente ama a todos, esa es SU voluntad: AMAR A TODOS. Servir a todo aquel que se deje, aún cuando ni siquiera lo pida y es más, aún cuando ni siquiera lo agradezca.

Si usted sirve a alguien, para esperar su agradecimiento, no está realmente sirviendo. Si usted entrega un supuesto amor a alguien, en espera de su agradecimiento, no es amor.

Recuerde que hace un poco más de 2000 años un hombre entregó su vida por toda la humanidad, pidiendo que nos perdonaran porque no sabían lo que hacían. No lo hizo esperando que todos le creyeran. Entregó su vida, sabiendo con total certeza, que habría algunos que igual nunca se lo agradecerían y tratarían siempre de difamarlo.

Muchas personas hacen las cosas y dicen “lo hago por amor”, pero luego sacan la libreta y le pasan la cuenta. “Eres un malagradecido, se te olvida todo lo que he hecho por ti”.

No haga las cosas “por ti”, hágalas por usted. Ame. Entréguese. No espere nada a cambio. Hágalo simplemente porque para usted es bueno hacerlo. Sirva sin condiciones. Ame sin condiciones. Sea un egoísta.

20 de enero de 2016, 17:01

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