Willy Wonka y la fábrica de Chinautlate

Arnoldo Medrano entendió como nadie el sistema de la corrupción municipal. (Foto: Wilder López/Soy502)

Arnoldo Medrano entendió como nadie el sistema de la corrupción municipal. (Foto: Wilder López/Soy502)

La última película de terror que nos ha presentado CICIG es en realidad un clásico conocido. Arnoldo Medrano convirtió durante años a la municipalidad de Chinaultla en una fábrica de dulces que repartía solo entre sus enanos.

Acompañado por secuaces como el reguetonero Willy Wonka, le sacaba tajada a cada servicio local, a cada tasa y a cada contrato. Monopolizó también el flujo financiero de varias otras municipalidades aledañas.

¿Cómo lo hizo? Entendiendo a don Arnoldo entendemos buena parte de la esencia de nuestro sistema de saqueo.

El largometraje no va sobre golosinas. La trama versa sobre control, control político. Medrano comprendió el juego como pocos y desarrolló una estructura que intervenía en tantas variables a la vez que solo desde fuera se ha podido (comenzar a) romper. 

Entendió que para la  elección local hacer números con el padrón es fundamental. Si eres capaz de acarrear una cantidad determinada (incluso si es de otro municipio) las cuentas salen. Gobiernas para una red que te asegura el puesto, lo demás importa poco.

Entendió el aislamiento de la población como una de las principales ventajas. Utilizó las malas condiciones sociales y económicas de Chinautla a su favor. La deficiente infraestructura, los malos servicios y la baja educación hacían más dependientes a los ciudadanos de las migajas que él les daba.

Entendió la relación con el centro. Medrano negoció con los partidos como nadie la movilización de votos por prebendas. Mantuvo así alejada y debilitada a la oposición.  

El nivel nacional siempre lo consideró como un alfil a fichar. En ese espacio de negociación es donde conseguía el finiquito de Contraloría y donde se garantizaba que los partidos respetasen su feudo. Los UNE, LIDER y compañía nunca tuvieron reparos en abrirle las puertas pese a saber quién era.

Si el problema es político la solución debe ser política. Hablamos de cambiar las reglas del juego pero ninguna ley va a solucionar el problema de los muchos Medranos que adornan nuestro panorama.

Necesitamos a alguien que recorra las calles de Chinautla que se haga conocer por sus vecinos, que se enfrente a los matones remanentes del sistema medranista, que se financie sin mafiosadas…se necesita a alguien que haga nueva política.

¿Quién estará en disposición de hacerlo? Se acerca 2019 y no aparecen demasiadas opciones. La brecha está abierta pero las tropas no se deciden a asaltar el bastión. Mientras Medrano, a lo Willy Wonka, sonríe desde dentro.

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26 de julio de 2017, 05:07

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