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Abandonados: el hombre de la Cama 13

  • Por Jessica Gramajo
02 de abril de 2019, 04:04
Decenas de personas están abandonadas en los centros hospitalarios a nivel nacional. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Decenas de personas están abandonadas en los centros hospitalarios a nivel nacional. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

No es su nombre, pero es la única forma que lo pueden identificar. El hombre de la Cama 13 llegó al Hospital General San Juan de Dios con una herida grave en 2016. Nunca pensó que ese lugar se convertiría en su hogar.

Luego de dos años la incógnita continúa. No saben cómo se llama, dónde vivía o si tiene algún familiar que pueda hacerse cargo de él.

Los médicos y enfermeras le llaman 'Checha', porque César ha sido el único nombre que pronunció en dos años. No saben cuántos años tiene, le calculan 45.

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Ingresó al Hospital el 5 de noviembre de 2016 con una fractura en la tibia y el peroné. Los bomberos lo recogieron en el Periférico. Ingresó a sala de operaciones y no hubo nadie que llegara a preguntar por él.

Con ayuda del Registro Nacional de Personas (Renap) intentaron identificarlo a través de la huella dactilar o reconocimiento facial. Sin embargo, no aparece ningún registro, ni siquiera un certificado de nacimiento que pueda darles una pista.

Sonrisa juguetona

El 'Hombre de la Cama 13' no habla, sólo emite sonidos. Al ver las cámaras se muestra asustado y desubicado. Su sonrisa tímida se la cubre con una sábana.

En sus ojos se denota confusión. Cuando piensa que nadie lo ve, se destapa el rostro, pero al mínimo movimiento, toma la sábana y se vuelve a cubrir sin dejar de sonreír.

'Checha', el hombre de la Cama 13, lleva dos años en el Hospital San Juan de Dios. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)
'Checha', el hombre de la Cama 13, lleva dos años en el Hospital San Juan de Dios. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

“No habla, no molesta, no interfiere con el trabajo de nadie”, comenta la jefa del Departamento de Trabajo Social de Traumatología de Adultos del Hospital San Juan de Dios, Sandra López.

Sin lugar a dónde ir

Su pierna sanó, pero no pudieron darlo de alta debido a que 'Checha' no puede valerse por sí mismo. En el Hospital lo diagnosticaron con esquizofrenia.

Eso metió en un grave problema al nosocomio, porque a pesar de haber sanado no pueden echarlo a la calle. Trataron de internarlo en una casa de retiro, pero no lo aceptaron por no tener 60 años o más.

Por temas administrativos, el Hospital Siquiátrico Dr. Federico Mora tampoco puede recibirlo. Así que acudieron a Tribunales para que sea un juez el que determine a dónde pueden enviarlo.

El problema es que la solicitud se hizo desde junio del año pasado y no ha habido ninguna resolución.

“No es que no queramos ayudarle, pero el Hospital tiene una gran demanda y la cama se necesita. Además, el joven requiere ser tratado de una manera adecuada para su condición”, justificó López.

Los días pasan y la situación de 'El hombre de la Cama 13' sigue sin resolverse. Pasa sus días postrado en una cama de hospital sin nadie que lo llegue a visitar. No se sabe si tiene familia, pero nadie lo buscó.

Otros casos

'Checha' no es el único. Las historias no terminan, pero pocos han pasado tanto tiempo bajo custodia del hospital.

Según las estadísticas de los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios, cada mes son ingresadas hasta 4 personas no identificadas. La mayoría regresan son reclamados por algún familiar, pero otros no.

Esta situación es común con personas de la tercera edad, con quienes toman medicamentos de por vida o con quienes tienen problemas para valerse por sí mismos.

Trabajadoras sociales del Hospital Roosevelt comentaron que este problema suele a incrementarse durante las fiestas de fin de año. Los familiares los llevan y en un descuido se van, luego regresan por ellos hasta en enero... cuando regresan.

“Hay un círculo de pobreza, maltrato y desesperación. Muchas familias ya no quieren lidiar con ellos porque les representan una carga”, lamenta Alba Ortiz, jefa del Departamento de Trabajo Social del Hospital San Juan de Dios.

La mayoría tiende a pasar entre dos o tres meses. Dependiendo de los problemas de salud que tenga el paciente, el costo oscila entre 800 y 1,500 quetzales diarios, es decir, puede llegar a costar hasta 45 mil quetzales al mes.

Según registros del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, sólo el año pasado erogaron 1.9 millones de quetzales en personas abandonadas a nivel nacional, 400 mil más que en 2017.

El hospital donde más ocurren estos casos es el de Salud Mental Dr. Federico Mora. En 2018 se registraron 116 personas abandonadas allí. Le siguió el Hospital Regional de Quiché con 45. En total, en todo el país se registraron 331 casos.

La burocracia

Ayudar a los abandonados no es nada fácil. Cuando ingresan sin identificación y ningún familiar los busca, inicia una ardua tarea de búsqueda.

El primer paso es intentar que el paciente recuerde su nombre o el de algún familiar. Si eso no sucede, tratan que les proporcione cualquier tipo de información, una pequeña pista puede ayudarlo.

Al agotar todos esos recursos y no tener ninguna información. Las trabajadoras sociales contactan con el Renap para que ellos traten de identificarlo a través de sus huellas digitales o reconocimiento facial.

Si logran encontrar a algún familiar, es un alivio, pero no del todo, pues muchas veces ninguno quiere hacerse cargo del paciente, así que inicia una nueva batalla por encontrar un lugar donde puedan ubicarlo.

Si se trata de adultos mayores la historia se complica. Ortiz explica que los centros de retiro pide muchos requisitos. Uno de ellos es que las personas no consuman ningún medicamento. Condición casi imposible cuando se trata de personas de la tercera edad.

INFOGRAFÍA CON LOS REQUISITOS

“Otro problema es que como no hay ningún familiar que ingrese al paciente, las trabajadoras sociales debemos hacernos cargo de ellos. Firmamos la responsabilidad, pero ¿qué pasa si ya no trabajamos aquí? Es bastante complicado”, comentó Sandra López, del Hospital San Juan De Dios.

Además de los requisitos, el Hogar debe de tener espacio y cumplir con varios requerimientos que exige la Procuraduría General de la Nación (PGN), para establecer que las personas reciban un buen trato.

La mayoría de estos centros son privados o reciben ayuda de instituciones internacionales o religiosas. Los pocos hogares que tiene el Estado siempre están llenos y piden los mismos requisitos que los privados.

Cumplir con todos estos procesos puede llevar meses. Es una labor titánica, debido a que los hospitales también necesitan las camas para darle atención a otros pacientes.

La mayoría de los abandonados fueron personas productivas. Trabajaron por sus hijos. Sacaron adelante a su familia, pero ahora se han vuelto una carga. ¿Te gustaría que fuera tu caso?

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