03/10/2022

¿Cómo han afrontado la pandemia los guatemaltecos?

  • Por Mario Cordero Ávila
18 de agosto de 2021, 01:40
Covid-19
Esto revela un estudio sobre las reacciones de los guatemaltecos ante la pandemia. (Foto: Shutterstock)

Esto revela un estudio sobre las reacciones de los guatemaltecos ante la pandemia. (Foto: Shutterstock)

La mitad de la población se ha debatido entre la angustia y el optimismo, mientras que un porcentaje más bajo la pandemia no le ha representado cambios sustanciales.

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Este es un estudio de Social Intelligence realizado por DDI Latam (Data Driven Intelligence) en sociedad con Soy502 analiza la forma en que los guatemaltecos han vivido la crisis provocada por el Covid-19.

Para hacer este análisis, se utilizaron diferentes técnicas, como encuestas digitales, análisis de clústeres y Social Listening.

En primer lugar, se determinó a cinco segmentos de la población que, de acuerdo con sus reacciones, denotan sus características en torno a sus condiciones económicas, su relación con el Covid-19, su visión de la realidad social y sus perspectivas al futuro.

En segundo lugar, se identificaron las consecuencias que afrontaron con respecto a los cambios de hábito y malestares emocionales, siendo los principales el estrés, la ansiedad, la depresión y el insomnio.

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5 tipos de personas

De acuerdo con los problemas generados por la crisis económica y el Covid-19, los guatemaltecos han comentado en redes sociales sus posturas sobre la situación y sus perspectivas al futuro.

Gracias a estas opiniones, se identificaron cinco perfiles:

  1. Los angustiados

  2. Los optimistas

  3. Los precavidos

  4. Los más presionados

  5. Los inalterables

Cada uno de estos cinco segmentos, se caracterizan por sus reacciones frente a la crisis de la pandemia de forma muy parecida entre sí y estadísticamente muy diferentes los de los otros grupos.

1. Los angustiados (28%)

Es el grupo mayoritario que se ha identificado. Se caracteriza por haber sufrido mucho durante la pandemia, tanto a nivel personal como profesional y económico.

La mayoría responde a personas trabajadoras (muchas con estudios universitarios) y que perdieron su trabajo en 2020. Han tenido que recortar gastos y temer por su futuro económico. También la mayoría son mujeres.

Además, habrán sufrido por casos cercanos de Covid-19.

Su vida cambió en el último año y perciben que su situación es peor que al inicio de la pandemia. Pese a ello, confían en que todo saldrá bien.

En cuanto a su visión del entorno, desaprueban cuando las personas se exponen y salen demasiado a lugares públicos.

2. Los optimistas (24%)

Es el segundo grupo en cuanto a cantidad. En comparación con otros, casi no se han visto afectados por la crisis, y el cambio que más experimentaron fue el confinamiento.

La mayoría corresponde a empleados de empresas, trabajadores independientes, amas de casa y personas cuyos ingresos familiares no se vieron afectados de forma significativa. Son personas jóvenes (de 20 a 30 años) con estudios de diversificado.

Al inicio se sentían preocupados por la pandemia, pero poco a poco han pensado menos en el virus. Sin embargo, prefieren ser precavidos y no tienen prisa por volver a la normalidad y esperan que esta venga hasta que sea seguro hacerlo.

No juzgan a las personas que salen a divertirse en la pandemia, pero a modo personal prefieren no hacerlo ellos.

3. Los precavidos (19%)

Es el tercer grupo en cantidad. Se trata, en su mayoría, de hombres con estudios universitarios, trabajadores para una empresa y sus ingresos no se vieron afectados de forma notable. Tampoco experimentaron casos cercanos de Covid-19.

Los caracteriza que, pese a que no se han visto afectados, prefieren tener precaución. Han recortado gastos, más por precaución que por necesidad, ya que temen por su futuro económico. También temen que en las próximas oleadas del virus pueden salir afectados, y que ello les perjudique más, ya que consideran que lo que viene será peor que los primeros meses de la pandemia.

4. Los más presionados (16%)

Este es el grupo más afectado a nivel familiar y económico durante la crisis. Han tenido casos cercanos de Covid-19, han debido recortar gastos y siguen temiendo por su futuro económico. La mayoría son amas de casa de tiempo completo y personas que perdieron su trabajo por la pandemia. Además, son mujeres jóvenes entre 20 y 30 años, con estudios de diversificado, y la mayoría es del interior del país.

La crisis representó un cambio duro. Se sienten presionados por la relación con la familia (que se vio más afectada por el confinamiento).

Se sienten muy presionados y poco apreciados, y la crisis agravó esta percepción. Se sienten peor ahora que al inicio de la pandemia.

Pese a ello, se sienten optimistas, creen que las siguientes olas serán menos graves, y esperan que todo vuelva a la normalidad.

5. Los inalterables (13%)

Es el grupo menos numeroso. Se trata en su mayoría por hombres del interior del país con estudios en diversificado y trabajan por cuenta propia. Pese a que su situación económica se ha visto afectada y tienen temor por su futuro, se han mostrado optimistas de que todo saldrá bien. Por lo regular, no han experimentado casos cercanos de Covid-19.

En su percepción, la gente se preocupa demasiado por el virus. Es por ello, que su actitud es “imperturbable” y tratan de hacer su vida lo más normal posible. Toman medidas de prevención, pero siguen saliendo a trabajar con una rutina similar a la que tenían antes de la pandemia.

Malestares emocionales

Aunque los malestares emocionales no iniciaron con la pandemia, el Covid-19 sí ha marcado un antes y un después, según se observa en la gráfica de conversaciones.


Se evidenciaron en los comentarios en redes sociales que hubo un repunte en marzo de 2020 de estos síntomas. Los que predominan son: estrés, ansiedad, insomnio y depresión. En menor medida, también han surgido el cansacio, el sedentarismo y el exceso o la falta de apetito.

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1. Ansiedad y estrés

En cuanto a estos dos malestares, que habitualmente se comentan en conjunto, se constituye en el principal problema que han afrontado los guatemaltecos.

En los comentarios, habitualmente se habla de que las obligaciones laborales, de estudio y domésticas han provocado ansiedad y estrés. También se menciona que el uso de las redes sociales aumenta este mal.

La mayoría de personas identifican que la ansiedad y el estrés les ha provocado insomnio, depresión, ataques de pánico y gastritis. Otra consecuencias que se mencionan que provoca estos malestares son: comer o beber en exceso bebidas alcohólicas. También se menciona que se busca lidiar con esto a través del descanso, el ejercicio, la religión o buscando a familiares y amigos.

La relación entre el Covid-19 y la ansiedad y el estrés se denota en la preocupación por el bienestar propio y el de familiares y amigos. Para quienes debieron quedarse en casa, el confinamiento fue motivo de ansiedad, mientras que quienes salían los espacios concurridos les provocaban estos males.

2. Insomnio

El insomnio es otro de los problemas recurrentes, ya que muchos se quejan de haber cambiado sus hábitos de sueño, con tal de cumplir con obligaciones profesionales (home office). También las preocupaciones han incidido en problemas para dormir. También el clima y vivir cerca de personas ruidosas pueden ser factores.

Muchos confiesan que como reacción al insomnio, al día siguiente tienen menos energías y rinden menos en sus trabajos y estudios. Para muchos, la pandemia fue la primera vez que se enfrentaron con problemas del sueño, mientras que para muchas personas que habían tenido problemas con esto en el pasado, fue motivo para reavivarlo e, incluso, empeorarlo.

Para lidiar con el insomnio, muchas personas recurren a las redes sociales, escuchar música, ver televisión, leer y comer.

3. Depresión

La depresión es el tercer malestar mencionado en forma significativa. Las muertes y las ausencias de un ser querido han provocado estos problemas. La situación política y social del país también ha hecho mella en la salud mental, al igual que los problemas en las relaciones interpersonales. La depresión suele agravarse durante las festividades y las fechas conmemorativas, como cumpleaños y aniversarios.

La pérdida del contacto personal con la gente, el confinamiento y tener que haber desempeñado labores de trabajo desde la casa, o asistir a clases en modo virtual, han exacerbado los problemas de depresión.

La falta de motivación, el descuido en la apariencia personal, la higiene y la salud física, son las principales consecuencias.

El humor, el ejercicio y buscar ayuda profesional, han sido las formas comunes para lidiar con este malestar, aunque algunos también recurrieron al consumo de drogas o alcohol.

Ficha técnica

  • Este es un estudio de Social Intelligence.

  • Se utilizaron diferentes técnicas como Social Listening, encuestas digitales y análisis de clústeres.

  • Se analizaron comentarios 155 mil comentarios en redes sociales realizados durante 15 meses.

  • Se realizaron 402 encuestas digitales.

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