15/08/2020

  • Emprendedores

El coronavirus está obligando a miles a reinventar su profesión

  • Por AFP
25 de julio de 2020, 08:07
"La pandemia me ha enseñado a no dejar de creer que puedes hacer otra cosa", explicó Juan Salazar. Pasó de piloto de aviones a negocio de panadería. (Foto: AFP).

"La pandemia me ha enseñado a no dejar de creer que puedes hacer otra cosa", explicó Juan Salazar. Pasó de piloto de aviones a negocio de panadería. (Foto: AFP).

El piloto aéreo, Juan Salazar, ha pasado de combatir a la antigua guerrilla de las FARC en Colombia, a vender en Panamá panecillos que él mismo hace desde su casa para enfrentar la crisis por el nuevo coronavirus. 

Desde sus tres años ya sabía que quería ser piloto del ejército colombiano, y lo logró. De hecho, aún recuerda la guerra y los momentos en que tuvo que transportar en avión a los expresidentes, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. 

Pero ahora, a sus 40 años y con dos hijas, ha visto suspendido temporalmente su contrato en la aerolínea comercial panameña para la que trabaja. "Con la pandemia yo me estaba enloqueciendo en la casa sin hacer absolutamente nada, el estar acá quieto me ponía enojado, me frustraba, no sabía qué hacer", relata Salazar a la AFP.

Puede que sea un negocio espectacular, pero lo que yo realmente quiero es volar", opinó Salazar. (Foto: Tips Femeninos).
Puede que sea un negocio espectacular, pero lo que yo realmente quiero es volar", opinó Salazar. (Foto: Tips Femeninos).

Pese a la incertidumbre, no se vino abajo y decidió cambiar temporalmente su profesión de piloto por la de panadero, en la que no tenía experiencia. Con la ayuda de su esposa, Diana Carolina Montero, y un pequeño horno, Salazar elabora "pandebono", un panecillo que elabora con mezcla de queso y almidón.

Según dice, en un día ha llegado a vender, a través de pedidos por redes sociales, hasta 46 libras de panes en Ciudad de Panamá. Sin embargo, pese al éxito de las ventas, cuenta: "Puede que sea un negocio espectacular, pero lo que yo realmente quiero es volar".  

El "Juan Gabriel Tico" 

En Costa Rica, Alberto Lizano ha pasado de cantar en bares y fiestas el famoso tema "Amor eterno" del fallecido divo mexicano, Juan Gabriel, a cambiar neumáticos y revisar bujías como asistente de mecánico en un taller de autos.

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Conocedor del repertorio del fallecido artista, Lizano, de 48 años, recorrió toda Costa Rica con su espectáculo de canto, vestido con trajes extravagantes. Hasta que llegó el nuevo coronavirus. 

"Yo tenía fechas programadas y, de repente, me las empezaron a cancelar. Tenía fechas en Jacó (playa del Pacífico Central), en San José, en muchos lugares y todos los cancelaron", recuerda Lizano, conocido popularmente como el "Juan Gabriel Tico".

Al verse sin ingresos, su primera actividad fue trabajar con una hermana que fabrica artesanías con llantas recicladas, con las que hacía figuras de aves y otros animales. Pero ese negocio no duró mucho, y para sobrevivir, tuvo que recurrir a un viejo oficio al que hacía tiempo no se dedicaba.

Los bares donde solía cantar fueron de los primeros sitios en cerrar ante la crisis de la pandemia. (Foto: Alianza Automotriz).
Los bares donde solía cantar fueron de los primeros sitios en cerrar ante la crisis de la pandemia. (Foto: Alianza Automotriz).

"Yo también había sido mecánico, así que ahora pude dedicarme a eso", señala Lizano, mientras piensa con nostalgia en la fecha en que podrá revivir a su famoso personaje. 

De futbolista a lechero

En El Salvador, Carlos Aparicio, de 34 años, estaba acostumbrado como futbolista a saltarse las defensas rivales. Hasta ahora, se había ganado la vida como jugador de FAS, Alianza, Chalatenango y Sonsonate. Pero el virus ha suspendido la competición. 

Para salir adelante, Aparicio creó junto a su esposa, Danella, un pequeño negocio para vender lácteos, miel y chocolate. Danella, publicista afectada también por la crisis, se encarga de obtener el producto, mientras Carlos hace las entregas a domicilio.

Su esposa, (publicista) se encarga de obtener el producto y él de hacer las entregas a domicilio. (Foto: AFP).
Su esposa, (publicista) se encarga de obtener el producto y él de hacer las entregas a domicilio. (Foto: AFP).

"Es una rutina totalmente diferente, porque uno está acostumbrado a vivir en la cancha todo el tiempo, pero la pandemia nos impuso un nuevo destino y ahora hago delivery (entrega) a la puerta de las casas", relata Aparicio.

La pareja, con tres hijos, confiesa que al principio tuvieron que vencer el miedo a salir por el temor a enfermarse. Pero ahora, para estar más seguros en sus entregas utilizan mascarillas, guantes y desinfectantes como medida de bioseguridad.

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Pese a las dudas iniciales, Danella lo tiene claro: "Es una experiencia muy intensa. Comenzamos la pandemia endeudados, ahora vivimos en calma dentro del caos, porque al final del día tenemos alimentos, pagamos los colegios de nuestros hijos y podemos pagar los recibos".

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