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¿Cuántos son los muertos del Volcán, cuántos?

  • Por Dina Fernández
Las cenizas sepultaron varias comunidades alrededor del Volcán de Fuego. (Foto: Erick Sor/Nuestro Diario)

Las cenizas sepultaron varias comunidades alrededor del Volcán de Fuego. (Foto: Erick Sor/Nuestro Diario)

Ninguna autoridad en Guatemala parece interesada en hacer, con precisión y rigor, un conteo final de las víctimas del Volcán de Fuego. 

Tal vez les parezca a los gobernantes que la cifra real podría interpretarse como un reflejo del patético fracaso del actual gobierno.

Es esta una actitud pueril, insustancial. Al actual gobierno le quedan seis míseros meses antes de que empiecen a batir los tambores de campaña: ni un milagro limpia ya la imagen que dejará para la historia.

Pero la dimensión certera de la tragedia, el luto preciso que representa para los guatemaltecos, eso sí la deberíamos tener claro: para sacudirnos, para alarmarnos…para aprender. 

La erupción del monte Vesubio que sepultó a las ciudades de Pompeya y Herculano en el año 79 después de Cristo, dejó una marca indeleble en la historia de Occidente. 

Aquí debería suceder lo mismo con esta erupción pero han pasado ya casi dos semanas desde la catástrofe y aún no tenemos cifras oficiales y creíbles de víctimas.

Al gobierno no le cuadran las cuentas. Siguen insistiendo que hay 197 desaparecidos y 110 muertos, algo inconcebible si entendemos que en solo en San Miguel los Lotes había al menos 187 casas, cada una con al menos cinco habitantes. 

En vez de minimizar el costo humano de la erupción, el gobierno debería buscar otras fuentes oficiales para precisar la dimensión real de esta catástrofe. Decirnos cuántos contadores de electricidad había en el área y desde ahí proyectar la población. Exigir al Ministerio de Salud y al de Educación sus registros. 

Talvez nunca sepamos con exactitud cuánta gente estaba ahí, en esas comunidades, el domingo de la erupción porque en este país los registros brillan por su falta de rigor. Por ejemplo, según el sitio Plaza Pública, la última cifra que reportó el INE de la población de San Miguel los Lotes era de dos mil 345 personas, mientras que el RENAP tenía registradas ahí cuatro mil 692 personas mayores de edad. ¿Cuál era la verdad? Ya no lo podemos saber.

Hablando con voluntarios y especialistas, he escuchado estimaciones de víctimas de la erupción que oscilan entre mil y más de cinco mil muertos. En las faldas del Volcán quedaron sepultadas familias y hasta comunidades enteras, como en Pompeya.

Deberíamos poner en perspectiva que se trata de la mayor tragedia ocurrida en Guatemala desde el terremoto de 1976 y que ahí murieron igual o más personas que en el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York. Deberíamos marcar el lugar para rendirles homenaje, pero también para enseñarles a los niños el respeto que hay que tenerle a la Naturaleza.

Los guatemaltecos sabemos que vivimos en el corazón de una zona sísmica, que bajo nuestro suelo pugna el magma y las fallas tectónicas, que somos un país altamente expuesto a los desastres naturales, pero nos falta mitigar y prevenir en consecuencia, construir una cultura de prevención, una estructura institucional con la tecnología y el equipo humano necesarios para adaptarnos a los riesgos inherentes a nuestro lugar en el mundo. 

Esta erupción debería ser un parte aguas, un hito, no una anécdota. Pero para eso se requiere un liderazgo que harto nos hace falta.

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17 de junio de 2018, 19:06

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