*Causa ajena al COVID-19

  • Negocios

Cuatro constructores que luchan contra la crisis del Covid-19

  • Por Dina Fernández
11 de junio de 2020, 16:06
La pandemia ha golpeado a la construcción pero varios empresarios estiman que los efectos negativos de la emergencia se seguirán sintiendo a lo largo de 2021. (Foto: Cortesía Mario Rivera/Procesos Arquitectónicos)

La pandemia ha golpeado a la construcción pero varios empresarios estiman que los efectos negativos de la emergencia se seguirán sintiendo a lo largo de 2021. (Foto: Cortesía Mario Rivera/Procesos Arquitectónicos)

La pandemia global de Covid-19 ha golpeado a la economía de Guatemala, provocando una recesión solo comparable a la que hubo en el país a principios de años 1980, en el pico del conflicto armado interno. 

Soy502 ha realizado una serie de entrevistas para reflejar cuál ha sido el efecto del nuevo coronavirus en diferentes sectores económicos y cómo han enfrentado este desafío enorme empresas de diversos tamaños y enfoques. En esta entrega, presentamos la lucha de cuatro constructores para adaptarse y sobrevivir a la pandemia.

Guillermo Gracias, Director

Grupo G

"Lo más difícil es lo que se viene"

Grupo G ha buscado nuevos nichos de mercado ante la crisis que sacude a la construcción. (Foto: Cortesía Guillermo Gracias/Grupo G)
Grupo G ha buscado nuevos nichos de mercado ante la crisis que sacude a la construcción. (Foto: Cortesía Guillermo Gracias/Grupo G)

—¿Su empresa cerró o continúa operando?

—Cerró al principio y reinició hace dos semanas, con protocolos de bioseguridad.

—¿Cuántos colaboradores tiene?

—140.

—¿Ha despedido o suspendido personal? Si lo ha hecho, ¿a cuántos colaboradores ha cesado?

—En la segunda semanas de marzo, perdimos a todo mundo porque se quedaron atrapados por la pandemia después de Semana Santa. Ahora tenemos las obras con 60 a 70% del personal. 

—¿Qué porcentaje han caído las ventas?

—De 60 a 70%. En Guatemala la construcción puede estar en dos fases: la que ya está en proceso y la que está por empezar. Los proyectos más complicados ahora son los que se iban a echar a andar, porque hay muchas dudas respecto a qué pasará luego de la pandemia, por ejemplo con los espacios comerciales o de oficinas. Vamos a ver mucho rediseño y la venta a futuro se ve complicada. Lo más difícil es lo que se viene, hay grupos que están esperando a ver qué pasa. Yo me dedicaba sobre todo a restaurantes y centros comerciales y todo eso ahora está cerrado y se va a ver afectado, mínimo, hasta 2021.

—El personal despedido o suspendido, ¿está recibiendo alguna ayuda de parte del gobierno?

—Algunos sí, pero los programas del gobierno han sido difíciles de implementar. Por ejemplo, el Bono Familia aplica a los contadores de luz que muestren un consumo de energía inferior a 200kw, pero muchos de los trabajadores que necesitan esa ayuda alquilan en lugares donde no tienen control sobre la factura de electricidad. Entonces este programa ha venido a beneficiar a los propietarios de esos inmuebles. En un país con 70% de empleo informal, los 75 quetzales del Fondo de Protección al Empleo aplican a poca gente y además, esos 75 quetzales al día no alcanzan. La Caja Solidaria llega a personas en condición muy vulnerable, en asentamientos donde no viven los trabajadores de la construcción, que tienen un mejor nivel de vida. Y tampoco pueden aplicar a los préstamos del Crédito Hipotecario Nacional.

—¿Ha logrado renegociar pagos a proveedores, créditos y rentas?

En general sí, hay empatía, hemos logrado extensiones. Quienes lo están viendo difícil son las empresas pequeñas, que no tienen el músculo ni los flujos para negociar.

—¿Ha emprendido otras actividades para mantener la operación? 

—Sí, estamos buscando otros mercados. Como nuestro nicho se cayó, empezamos a buscar oportunidades y encontramos un repunte en los edificios de altura: aquí en la ciudad hay más de 160 proyectos en construcción. Ofertamos y ganamos dos proyectos en la pandemia. Empezamos en julio y agosto.

—¿Qué podría hacer mejor el gobierno?

—Dar más certeza sobre las decisiones que se toman y los protocolos que vamos a usar para reabrir la economía. La Comisión para el Covid-19 es un buen paso en esa dirección. Es clave que ejecuten con eficacia y transparencia el presupuesto aprobado para la emergencia. ¿Por qué están paralizados? ¿Qué problema de funcionamiento tan grave tienen? Deben ejecutar para que Salud pueda atender la situación pero también para que la economía empiece a arrancar de nuevo.

—¿Si pudiera aconsejar al gobierno que le diría?

—Reitero: que nos dé certeza y definamos protocolos para reabrir.  No podemos quedarnos de brazos cruzados hasta que haya vacuna. La economía no aguanta. Que hagan pruebas con el Transmetro, el Transurbano, que muestren cómo se puede movilizar la gente con mayor seguridad. De lo contrario la informalidad va a crecer y veremos más hambre en las calles. Estamos entrando a un punto de colapso. Está bien ese logo de Quédate en Casa, pero le deberían haber puesto Quédate en Casa Trabajando.

Mario Rivera, Gerente

Procesos Arquitectónicos 

"Necesitamos responsabilidad individual"

Procesos Arquitectónicos se ha visto obligado a cesar a varios trabajadores, sobre todo en el interior de la República. (Foto: Cortesía Mario Rivera/Procesos Arquitectónicos)
Procesos Arquitectónicos se ha visto obligado a cesar a varios trabajadores, sobre todo en el interior de la República. (Foto: Cortesía Mario Rivera/Procesos Arquitectónicos)

—¿Su empresa cerró o continúa operando?

—Las primeras semanas dejamos de operar en un cien por ciento y a mediados de abril decidimos reiniciamos de manera parcial, estableciendo nuestros propios protocolos de prevención, esto con el personal radicado en el departamento de Guatemala, ya que tenemos personal que vive en el interior de la república, específicamente en Sacatepéquez, Chimaltenango y Sololá.

—¿Cuántos colaboradores tiene?

—De manera directa aproximadamente 60. Indirectos, alrededor de 40.

—¿Ha despedido personal? Si lo ha hecho, ¿a cuántos colaboradores ha cesado?

—Aproximadamente a 20 personas, sobretodo del interior.

 

—¿Qué porcentaje han caído las ventas?

—Por nuestro giro de negocio, hubo problemas con flujos de pago. La facturación de marzo y abril cayó por completo en los proyectos en ejecución. Lo que más lamentamos son los proyectos que estaban por iniciarse: ahora estamos a la expectativa, para ver si se van a ejecutar o no.

—El personal despedido o suspendido, ¿está recibiendo alguna ayuda de parte del gobierno?

—A unos cuantos les llegó el aporte a través de su recibo de luz, no así a los del interior. No sé si alguno ha recibido la caja de alimentos.

—¿Ha logrado renegociar pagos a proveedores, créditos y rentas?

—Nada: ni rentas, ni proveedores ni servicios.

—¿Ha emprendido otras actividades para mantener la operación?

—Estamos trabajando en diversificar operaciones, pero realmente eso no obedeció a la actual crisis.

—¿Qué podría hacer mejor el gobierno?

—Han tomado decisiones de manera muy variable y errática, sin analizar a profundidad las consecuencias. Es necesario que exista mayor definición y claridad en las políticas, no estar esperando la cadena del domingo para ver qué va a pasar. Además, tampoco veo el más mínimo sacrificio del aparato estatal: no hay recortes de presupuesto, restricciones a gastos superfluos, ninguna medida de austeridad por parte del estado.  Por último creo que es importante que no guarden hermetismo sobre la información. Necesitamos más datos, precisos y confiables, para elaborar estadísticas.

—Si pudiera aconsejar al presidente, ¿qué le diría?

—Que debemos impulsar la responsabilidad individual ya que es virtualmente imposible estar cuidando a los ciudadanos e ir liberando la economía paulatinamente. El virus no va a desaparecer y necesitamos establecer protocolos bien definidos para la operación de las distintas actividades.

—También es crucial generar las condiciones para que la iniciativa privada, que es la que produce, pueda tener incentivos de inversión y no me refiero a créditos o a impulsos económicos, me refiero específicamente a que se conviertan en facilitadores de actividades económicas, evitando burocracias, trámites y simplificación de impuestos. Esto permitirá abrir el abanico de posibilidades de generación de empleo, por su puesto incluyendo estímulos fiscales.

Juan Carlos Seijas, Gerente, Khasa

"El gobierno agravó la crisis"

La empresa de Juan Carlos Seijas, Khasa, se dedica a la comercialización de soluciones con materiales de construcción con especificación y asesoría técnica, además de brindar servicios de arquitectura en diseño, construcción y reparaciones. (Foto: cortesía Juan Carlos Seijas/Khasa)
La empresa de Juan Carlos Seijas, Khasa, se dedica a la comercialización de soluciones con materiales de construcción con especificación y asesoría técnica, además de brindar servicios de arquitectura en diseño, construcción y reparaciones. (Foto: cortesía Juan Carlos Seijas/Khasa)

—¿Su empresa cerró o continúa operando?

—Continuamos laborando con las medidas biosanitarias requeridas, pero restringidos por la movilidad y el horario.

—¿Cuántos colaboradores tiene?

—Al inicio de la pandemia contaba con 11 elementos, ahora somos ocho, con más trabajo y menos ingresos.

—¿Ha despedido personal? Si lo ha hecho, ¿a cuántos colaboradores ha cesado?

—Sí, tres despedidos, que es la manera más justa de colaborar con los trabajadores ya que así cuentan con su liquidación que es más que lo que pueden ofrecerle los programas del gobierno.

—¿Qué porcentaje han caído las ventas?

—Aproximadamente el 60%. Tuve que cerrar varias líneas de negocio porque desapareció la demanda o se incrementaron los costos. La psicosis de la población ha significado que muchos proyectos se pospongan indefinidamente.

—El personal despedido o suspendido, ¿está recibiendo alguna ayuda de parte del gobierno?

—No, recibieron su liquidación. Según ellos es muy difícil obtener la ayuda del gobierno ya que es sesgada o no llega a quien la necesita. He sabido de propietarios de viviendas que están recibiendo el Bono Familia en detrimento de sus inquilinos. Antes tres ó cuatro miembros de una familia trabajaban y obtenían por lo menos el salario mínimo, cerca de 12 mil quetzales. El Bono Familia son mil quetzales al mes. No hay comparación entre la falsa ayuda gubernamental y la necesidad de la población. 

—¿Ha logrado renegociar pagos a proveedores, créditos y rentas?

—Logré postergar pagos a proveedores y reducir la renta, pero los bancos y tarjetas de crédito solamente otorgaron una prórroga de dos meses, que se acaba en junio. Después los cobros continuarán y los intereses seguirán corriendo, porque aunque la cuarentena se termine la reactivación no se dará en un día y la recuperación de ingresos, menos. Según he podido hablar con bancos, la renegociación de créditos o deudas en tarjetas no la están realizando, primero porque no todo su personal está activo y segundo porque simplemente no lo tienen contemplado. 

—¿Ha emprendido otras actividades para mantener la operación?

—Incrementar la promoción de mis servicios, participar en reuniones de tormenta de ideas para continuar, aceptar trabajos que anteriormente hubiera rechazado, como desmantelamiento de locales comerciales y pequeñas reparaciones. Los he tomado para pagarle el día a mis empleados: tengo una responsabilidad con ellos, no se pueden quedar sin ingresos. 

Seijas ha construido residencias particulares. Uno de los efectos de la pandemia es que los proyectos de construcción se han pospuesto indefinidamente. (Foto: Cortesía Juan Carlos Seijas/Khasa)
Seijas ha construido residencias particulares. Uno de los efectos de la pandemia es que los proyectos de construcción se han pospuesto indefinidamente. (Foto: Cortesía Juan Carlos Seijas/Khasa)

—¿Qué podría hacer mejor el gobierno?

—El gobierno agravó esta crisis con una inconsciencia preocupante. No está contemplando cómo resolverla y va a dejar que la iniciativa privada levante el país como pueda y al ritmo que pueda. Por ejemplo:

  • Anunciaron un  año de austeridad cancelando contrataciones y anunciando despidos, lo que generó desempleados en el sector público.

  • Cuando ordenaron la cuarentena y el primer toque de queda la intención era ganar tiempo para preparar el sistema de salud y a la población para resistir en la emergencia, pero el gobierno ha tomado la actitud evitar a toda costa los contagios y eso es imposible. Encerrados no vamos a sobrevivir y las carencias venideras van a ser tan grandes que van a desembocar en problemas mayores. Además, los mensajes del presidente cuando dice "si se portan mal se enferman" generan estigmatización para los enfermos y una división entre los que pueden quedarse en casa y los que no tenemos opción y salimos a trabajar.

  • La centralización de atención a los enfermos está afectando gravemente ya que el tiempo de tratamiento no es claro y puede llegar a 60 días.

  • Las cuarentenas no se adoptaron en todos los países pero cuando se le ocurre algo al presidente de El Salvador, inmediatamente Guatemala lo quiere replicar.

  • No está claro el destino final de los fondos aprobados para el Covid-19 y el gobierno ni siquiera los ha podido ejecutar. 

  • El gobierno canceló actividades y cerró instituciones cuando se trata de servicios públicos indispensables.  ¿Qué pasará en tribunales donde ya había audiencias retrasadas para 2024? Dios nos libre de caer en manos de la ley porque nunca saldremos de ese lio.


—Si pudiera aconsejar al Presidente, ¿qué le diría?

—Que haga esto:

  • Aclarar el destino de la deuda COVID 19, planificación y ejecución.

  • Ejecutar con eficiencia y transparencia el presupuesto para infraestructura, seguridad, salud y educación. Es el momento para fortalecer servicios.

  • No puede dejar morir a un sinfín de empresas y emprendedores: es su responsabilidad. Durante la Gran Depresión de los años 30, Estados Unidos prestó dinero a sus grandes empresarios e incrementó actividades en el sector público para generar empleo y liquidez y así reactivar la economía. Aquí debe replicar el modelo: brindar fuentes de empleo, no cerrar el estado. La construcción de carreteras, el mantenimiento vial, crean muchos empleos, directos e indirectos. El dinero se va a las tiendas de las comunidades y ahí sí, doña Chonita tendrá plata para pagar lo que debe y pedir más.

  • Facilitar directamente la renegociación de deudas de la población con los bancos: intereses, traslados y plazos.

  • Iniciar una apertura coherente de la economía. Es ridículo que consideren que la construcción debe de seguir parada cuando la Municipalidad de Guatemala está trabajando. 

  • Ordenar que las instituciones de gobierno abran ventanillas especiales y trabajen por turnos para desatascar procesos pendientes. El gobierno debe ser ejemplo en servicio y bio seguridad, no en inconsciencia.

  • El Gobierno debe honrar sus deudas. Desde que empezó esta crisis, los pagos son más irregulares que nunca.

—Para los funcionarios, que reciben puntualmente su salario hagan lo que hagan, puede resultar incomprensible que otras sí debamos trabajar, generar, rendir cuentas y pagar. Garantizar el sustento de nuestras familias y nuestros trabajadores podría parecerles incluso una rebeldía o una avaricia, tal vez les parezca hasta ridículo. Pero, sinceramente, ridículo es usar la mascarilla dentro de mi carro al manejar. Nos sentimos desnudos y abandonados por el país, por el gobierno que solo está en contra nuestra, cuando podría estar tomando medidas efectivas para atender esta pandemia, porque de lo que se trataba era de atenderla, no de evitarla, porque eso es imposible.

Christian Smith, Socio y Director

Urbop

"La pandemia va a catalizar tendencias"

Urbop ha construido varios edificios en la ciudad de Guatemala. (Foto: Cortesía Christian Smith/Urbop)
Urbop ha construido varios edificios en la ciudad de Guatemala. (Foto: Cortesía Christian Smith/Urbop)

—¿Su empresa cerró o continúa operando?

—Sigue operando.

—¿Cuántos colaboradores tiene?

—Directamente con nosotros, 16. Indirectos, generamos de 300 a 500 empleos.

—¿Ha despedido o suspendido personal? Si lo ha hecho, ¿a cuántos colaboradores ha cesado?

—Tuvimos que reducirnos, no por el impacto inmediato de la pandemia, sino en previsión de las condiciones económicas que se vendrán. Cortamos 8 plazas. Albañiles sí suspendimos y solo volvimos a contratar a los que cuentan con transporte propio.

—¿Qué porcentaje han caído las ventas?

—¡Mucho! A todos nos ha afectado, en especial los proyectos enfocados en los segmentos medios y altos, pasamos dos meses prácticamente sin ventas.

—El personal despedido o suspendido, ¿está recibiendo alguna ayuda de parte del gobierno?

—No, les pagamos sus prestaciones.

—¿Ha logrado renegociar pagos a proveedores, créditos y rentas?

—Sí, por ejemplo la cláusula por eventos catastróficos. Esto no es un huracán o un terremoto, que ocurre en un día, es una situación constante y nadie hubiera firmado esos contratos de haber sabido que se nos venía encima una pandemia que iba a durar meses. Afortunadamente creo que hay empatía, todos entendemos que estamos en esta tormenta juntos.

—¿Ha emprendido otras actividades para mantener la operación? 

—La pandemia ha acelerado la implementación de algunas herramientas digitales que teníamos planificadas para los proyectos nuevos. El cronograma pre Covid-19 era más relajado y ahora le hemos metido fuerza a esos cambios. Así va a pasar en todo: la pandemia vino a catalizar tendencias que hubieran tomado más tiempo.

Los socios de Urbop, de izquierda a derecha: Christian Smith, Ignacio Basterrechea y Juan Carlos Salázar.
Los socios de Urbop, de izquierda a derecha: Christian Smith, Ignacio Basterrechea y Juan Carlos Salázar.

—¿Qué podría hacer de manera diferente el gobierno?

—Es muy complejo. Con los recursos que cuentan, el conocimiento que había en el mundo antes de la pandemia, creo que lo han manejado bastante bien. Vea en Suecia: ya dijo el ministro de salud que se arrepiente de algunas decisiones porque se les dispararon las muertes y contagios. Yo aquí veo buena voluntad, sobre todo porque el país es vulnerable. Yo pensé que cuando esto entrara al altiplano, iba a agarrar fuego, pero hemos resistido. Es difícil, porque también tengo amigos que están al punto de la quiebra. 

—Si pudiera aconsejar al presidente, ¿qué le diría?

—Que no pierda el pulso de la población, que busque el equilibrio para que la gente no pase más hambre. Que tenga la fortaleza para tomar las decisiones que debe tomar, que van a ser duras, difíciles, respecto a cómo reabrir la economía, cómo responder a nuevas olas. No quisiera estar en sus zapatos.

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