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Después de la derrota de Sandra Torres, ¿qué pasará con la UNE?

  • Por Dina Fernández
13 de agosto de 2019, 04:08

Los resultados de la segunda vuelta electoral en 2019 cayeron como agua fría sobre los militantes de la Unidad Nacional de la Esperanza. "Sorprendidos", "impávidos", "de duelo", son algunas de las palabras utilizadas por algunos de ellos para describir el momento.

"Nosotros sí creíamos que íbamos a ganar, pero ni modo, así es la democracia", dijo el subjefe de la bancada de la UNE, el diputado Carlos Barreda. "Lo que se viene ahora para el partido es una renovación de liderazgos y tratar de fortalecer la estructura partidaria", todo dentro del marco de una "transición ordenada".

Desde la reforma constitucional de 1994, los partidos políticos en Guatemala han tenido un ciclo de vida limitado: nacen, llegan al poder, se fragmentan y desaparecen. Hasta ahora, el único que había escapado a ese destino era la UNE, que actualmente cuenta con un bloque legislativo de 28 diputados y logró elegir más de 50 para la próxima legislatura. La pregunta es si después de la contundente derrota sufrida en el balotaje por Sandra Torres, el partido encontrará la forma de sobrevivir y mantenerse unido, dado que existen procesos en contra de la propia Torres y que es previsible que se solicite la cancelación de la UNE, como ya ocurrió con el Partido Patriota y con Lider.

"Para la UNE, este es el momento de sentarse a reflexionar en el futuro", indica el ex militante de esa organización, Carlos Menocal, quien renunció al partido hace dos años, haciendo pública su protesta por la falta de democracia interna y de rendición de cuentas de la organización. "Son el partido más grande y más longevo pero pueden colapsar", explicó.

Renovarse o morir

Al preguntar a militantes actuales de la UNE qué esperan del futuro, la respuesta no deja lugar a dudas: "un relevo que oxigene al partido". En cuanto a las figuras alrededor de las cuales el partido pueda reagruparse, los dedos apuntan hacia las cabezas más visibles del Congreso: Barreda, pero también los polémicos Orlando Blanco y Mario Taracena, figuras históricas como Jairo Flores y Oscar Argueta y liderazgos ascendentes como Karina Paz o César Fión.

"Lo más importante es la bancada", conviene Barreda. "Cuando se haya asentado el polvo de las elecciones, lo que va a quedar a la vista es el poder político del Congreso, aunado al poder local que significan más de 100 alcaldes". Y en ese esquema, ¿qué papel jugará Sandra Torres? "Ella es una figura muy importante, tiene y seguirá teniendo un lugar muy especial en el partido pero tendrá que decidir cómo se proyecta a futuro", afirmó.

Por el momento, el partido tiene ya un calendario definido para arrancar con asambleas municipales a partir de septiembre, departamentales en enero 2020 para culminar con una asamblea nacional en marzo, donde el liderazgo de la UNE debería quedar reconfigurado, desde el Comité Ejecutivo Nacional.

Mientras tanto, para Ronaldo Robles, que renunció a la UNE junto a Menocal en 2017, el desafío en ese proceso será evitar la fragmentación y la desbandada de diputados y alcaldes, sobre todo porque paralelo a ello enfrentarán múltiples presiones en demanda de la cancelación del partido y de que se enjuicie a Sandra Torres y posiblemente, otras figuras relevantes de la organización.

Las batallas inmediatas

Más allá de ese pulso por la sobrevivencia misma de la UNE, en cuestión de semanas van a librarse batallas parlamentarias que evidenciarán hasta qué punto los resultados electorales alteraron desde ya el balance de las fuerzas políticas.

"La UNE era otra hace una semana, cuando se sentía dueña de la victoria, ahora ya no es la misma", dijo Menocal. Las negociaciones que "marcarán la cancha" son la del presupuesto y los nombramientos en las salas de apelaciones y Corte Suprema de Justicia, que deben estar finalizados en el mes de octubre. "Ahí sabremos si conservan el músculo", vaticinó. 

Ante ello, Barreda se muestra optimista. Argumentó que la bancada de la UNE tiene cuadros con experiencia parlamentaria, con capacidad de negociar y una agenda legislativa clara.Según él, esa tónica se mantendrá el año que viene porque los recientes cambios legales hacen que el poder descanse mayoritariamente en los partidos políticos y no en los titulares de las diputaciones. "Para la próxima legislatura hay solo cinco u ocho diputados que no conozco bien, que no estoy seguro de su identidad partidaria y que de hecho, no teníamos previsto que resultaran electos", añadió.   

Las causas de la derrota

En cuanto a los resultados electorales, Barreda aseguró que deberán analizarlos con mayor detenimiento pero que en los últimos días se dio una amplia coalición de fuerzas conservadoras que los sobrepasó. 

Por su parte, Menocal recordó que desde la derrota de 2015 se propuso realizar una investigación sociopolítica para entender si las bases duras de la UNE respondían a Torres o al partido. También indicó que era necesario revisar si el modelo de organización, basado en la división urbano-rural del país y el papel de los "caciques" locales ya resulta anacrónica.

Tanto Menocal como Robles coinciden en subrayar que al fin de cuentas, la victoria no es tanto atribuible a los aciertos de Giammattei sino a los anticuerpos y los errores de Sandra Torres, no solo en su desempeño como candidata, la estrategia y logística de campaña, sino en temas más profundos de organización. "El abandono es tal que la UNE no tiene sede", indicó Menocal, "porque la oficina de la zona 10 es de la candidata, no de la institución".

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