18/01/2021

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Encerrado y sin ánimo: así fueron los últimos días de Maradona

  • Con información de infobae
29 de noviembre de 2020, 15:11
Encerrado en su habitación y con el ánimo bajo, así fueron los últimos días del astro argentino. (Foto: AFP)

Encerrado en su habitación y con el ánimo bajo, así fueron los últimos días del astro argentino. (Foto: AFP)

En los últimos días de Diego Maradona, su familia y su círculo más cercano buscaron la forma de cuidarlo para que volviera a la normalidad, pues su estado de ánimo ya no era el mismo.

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Tras dos semanas en las que residió en la casa del lujoso residencial de San Andrés de Tigre, Maradona pasó del entusiasmo por su recuperación, a un nuevo estado anímico. Sus ganas de "tomarse una vacaciones" se hacían cada vez más intensas.

¿Qué harían ustedes si fueran Maradona?

Esta pregunta del astro fue dirigida a su círculo íntimo, horas después de haber sido operado del hematoma subdural en el hemisferio izquierdo del cráneo.

En la tranquilidad de la habitación en la Clínica Olivos se hizo una pausa, hasta que uno de sus interlocutores le respondió: “No me gustaría ser Maradona ni un minuto”. Entonces, el "10" ofreció una media sonrisa y replicó: “¿Viste?, eso me pasa todos los días. Estoy cansado, me gustaría tomarme vacaciones de Maradona”.

Las primeras horas en su nueva casa, en una zona que le gustaba mucho, habían sido memorables. Quienes lo frecuentaban aseguran que se mostraba “supermotivado”, con ganas de reponerse, de estar cerca de sus seres queridos y, la idea de volver al banco de Gimnasia de La Plata, lo motivaba mucho.

Incluso, en su primera jornada en Villa Nueva, salió a caminar por el parque y hasta jugó a las cartas con sus acompañantes, uno de sus pasatiempos favoritos.

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Rodeado de su familia, el astro tuvo sesiones con el psicólogo y el psiquiatra, además de recibir atención médica las 24 horas. 

Su médico personal, Leopoldo Luque, chequeaba su evolución dos veces por semana. Sin embargo, con el correr de los días, lo notó menos animado. Las bromas, uno de los termómetros en Maradona, empezaron a faltar.

Encerrado en su habitación

Diego miraba partidos y tuvo contacto con su ayudante de campo en gimnasia, pero empezó a pasar mucho tiempo en su habitación. 

“El viernes prácticamente no asomó la cabeza”, subrayó una fuente a Infobae. Ya desde las semanas previas a ser internado, en el umbral de su cumpleaños 60, las imágenes de doña "Tota" y "Chitoro", sus papás, se habían hecho recurrentes. “Cada vez que hablaba de ellos, se ponía a llorar, como cuando asumió en Gimnasia. Los extrañaba mucho”, resaltó la misma persona.

El último fin de semana, el excapitán de la Selección argentina se hallaba en su cuarto y no salía. El médico buscó la manera de convencerlo, como lo había hecho en otras oportunidades para lograr internarlo o que depusiera una actitud negativa. 

Tomó la paleta de ping pong y se puso a jugar. Al escuchar el peloteo, Maradona salió. “Tordo, ¿qué hacés?”, le dijo. “Te vine a ver a vos, pero como no salías, me puse a jugar al ping pong”, le respondió el neurocirujano.

Necesitaba motivación

En ese momento, Maradona permitió el procedimiento y se abrió un poco más. El médico entonces, determinó que el "10" necesitaba de su principal motivación: trabajar.

Claro que para que volviera a su rol como entrenador de gimnasia faltaban definir varios pasos: el cómo, el cuándo, y que contara con la autorización de la familia, que desde el episodio del hematoma que encendió las alarmas, tomó el control de las decisiones. El equipo que lo trataba lo imaginaba como algo paulatino, pero veían necesario ponerle carnada al anzuelo, “reinsertarlo en una vida normal”.

El fatídico día

Cuando se esperaba su pronta recuperación, llegó lo inesperado. El miércoles 25 de noviembre, Maradona dejó este mundo para transformarse en leyenda. 

La versión oficial de la Fiscalía General de San Isidro, nutrida por los testimonios de testigos, señala que la última persona que lo vio con vida fue su sobrino, la noche del 24 de noviembre. Además, confirma que se encontraban en la propiedad de San Andrés de Tigre, el propio Espósito, su asistente (Maxi Pomargo), un empleado contratado para su seguridad física, una enfermera y una cocinera.

El informe asegura que el psicólogo y la psiquiatra llegaron a las 11:30 de la mañana, ingresaron en primer término a la habitación, intentaron hablar con Maradona, pero él no respondió.

Convocadas otras personas cercanas, lo intentaron despertar, y allí, al no notar signos vitales, requirieron la presencia de profesionales para que le realizaran maniobras de reanimación, las cuales no tuvieron éxito.

La contradicción reside en que la enfermera le habría dicho al círculo íntimo del "Pelusa" que lo había escuchado levantarse, que tomó las pastillas y que luego se había recostado nuevamente, aduciendo “cansancio”.

Y así, encontró la paz

La autopsia preliminar determinó que Diego sufrió una insuficiencia cardíaca aguda, siendo un paciente con una miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva crónica, que generó edema agudo de pulmón.

Fue así como, solo en su habitación, el futbolista leyenda de todos los tiempos, sobre el que se posaban los ojos del mundo, encontró la paz.

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