• Seguridad

Los engaños de algunos reos para evitar audiencias y la prisión

  • Por Evelyn De León
22 de agosto de 2018, 04:08
El Sistema Penitenciario registra 24 mil privados de libertad hasta agosto, y hasta el 31 de julio habían fallecido 38 por enfermedad común. (Foto: archivo/Soy502) 

El Sistema Penitenciario registra 24 mil privados de libertad hasta agosto, y hasta el 31 de julio habían fallecido 38 por enfermedad común. (Foto: archivo/Soy502) 

Han fingido enfermedades, exagerado sus padecimientos o recordado dolores del pasado para evitar audiencias y solicitar medidas sustitutivas a la prisión.

Varios privados de libertad han tratado de engañar a jueces para evitar la cárcel y, en casos extremos, lo han hecho con la complicidad de algunos médicos particulares que se han atrevido a suministrar medicamentos, “poniendo en riesgo la salud de sus pacientes”, reveló el jefe del departamento técnico científico del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Jorge Granados.

El jefe del departamento técnico científico del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Jorge Granados hizo las revelaciones. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)
El jefe del departamento técnico científico del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Jorge Granados hizo las revelaciones. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

El médico explicó que las evaluaciones del Inacif han descubierto las artimañas y recordó el caso de Roxana Baldetti: “Nunca tuvo una bacteria”, explicó.

La exvicepresidenta insistía en octubre de 2015 que padecía una bacteria llamada clostridium difficile.

Beber laxantes y fingir desmayos

Algunos reclusos llegan a beber laxantes un día antes de su audiencia para evitar el traslado a Tribunales con el argumento de padecer una diarrea.

El enfermero de la cárcel puede confirmar que el privado de libertad ha ido al baño hasta diez veces, pero es porque se automedican, dice Granados. Otros fingen desmayos para suspender audiencias o simplemente afirman sentir algún dolor.

Marixa Lemus, alias La Patrona, protagonizó en Tribunales en agosto de 2017 un episodio de un mareo. Nunca se pudo corroborar si en realidad estuvo enferma.

  • Recuerda cómo fue el momento: 

Según el médico Granados, “existen formas en que los privados de libertad pueden automedicarse y presentar una condición que pudiera merecer atención hospitalaria”.

Uso de drogas y la complicidad de un doctor

La Fiscalía de Casos Especiales del Ministerio Público sindica al médico particular Edgar René Verbena Aldí de falsificar los datos de un certificado, que extendió a favor del reo Juan Sebastián Palomo Murga, implicado en el caso de corrupción a la alcaldía de Antigua Guatemala.

El médico fue capturado en abril de 2018 y permanece ligado a proceso por falsedad en certificado médico y obstaculización a la acción penal. En octubre la fiscalía debe concluir la investigación y decidir si presenta acusación formal o desestima el caso.

Las pesquisas de la fiscalía detectaron que al reo se le inyectaba un centímetro de la droga Epinefrina, la cual le provocaban taquicardia.

Juan Sebastián Palomo Murga está acusado de asociación ilícita, fraude y concusión. Según el MP administró dos empresas que recibieron contratos. Se habría aprovechado de sus nexos familiares con el concejal Antonio Palomo Cajas también implicado. (Foto: archivo/Soy502)
Juan Sebastián Palomo Murga está acusado de asociación ilícita, fraude y concusión. Según el MP administró dos empresas que recibieron contratos. Se habría aprovechado de sus nexos familiares con el concejal Antonio Palomo Cajas también implicado. (Foto: archivo/Soy502)

La sustancia, que se usa para revertir los paros cardiacos, se le suministraba cada vez que sería evaluado por un especialista del Inacif, consta en el expediente.

El reo permaneció en el hospital casi ocho meses y, cuando se descubrió el engaño, el juez Miguel Ángel Gálvez le revocó el permiso y regresó a prisión preventiva.

Soy502 contactó al médico aludido y respondió al teléfono del sanatorio que atiende, aunque contó parte de su versión, no autorizó la publicación de sus declaraciones.

¿Los incurables?

En los casos más extremos, los reos pretenden hacer creer que sus padecimientos son incurables; incluso con características terminales sin serlo, dice Jorge Granados, jefe del departamento técnico-científico de Inacif.

“Utilizado el recurso de amistades en hospitales y complacencia de médicos que puedan prestarse para manipular el expediente médico del paciente y exámenes de soporte como laboratorios, pueden hacer pensar al médico forense que el reo está grave, incluso con características terminales”.

Granados dice que los equipos de Inacif no se han quedado callados ante los hallazgos y hacen saber las irregularidades a los jueces.

Los depresivos

Estar privado de la libertad ya es un factor para estar deprimido, dice el médico Granados, por lo que considera que “no puede ser una alternativa para dar una medida sustitutiva”. 

El experto de Inacif aclara que cada caso es distinto y debe analizarse por separado y recordó al exdecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos, Jesús Oliva, quien se suicidó en la cárcel preventiva Mariscal Zavala.

En el caso de Oliva, el grupo médico de Inacif confirmó que padecía una depresión severa y tenía tendencias suicidas. Aún así el Tribunal le denegó medidas sustitutivas.

Reos enfermos de verdad y otros análisis 

Así como hay reclusos que han simulado enfermedades, hay otros que están desmejorados y que no tienen dinero para comprar medicinas.

El Sistema Penitenciario registra la muerte desde 2016 de 163 reos por enfermedad común. Y cada día son trasladados a diversos hospitales y otros permanecen en centros asistenciales en todo el país. 

Los privados de libertad siguen siendo trasladados a los hospitales nacionales y privados debido a la falta de atención en los centros carcelarios. (Foto: archivo/Soy502)
Los privados de libertad siguen siendo trasladados a los hospitales nacionales y privados debido a la falta de atención en los centros carcelarios. (Foto: archivo/Soy502)

El encargado de los médicos forenses lamenta que en ocasiones el personal de Inacif tenga que decidir entre acudir primero a un reo antes que a una víctima de abuso sexual, debido a que esa institución no solo realiza evaluaciones a reos. 

De las 44,301 evaluaciones realizadas de enero a junio, el 11% corresponde a reclusos.  

Los de Mariscal

El Inacif ha detectado también que el 70% de privados de libertad de Mariscal Zavala son hipertensos. En ese centro es donde permanece la mayoría de exfuncionarios y políticos señalados de corrupción. Entre las figuras conocidas están: Otto Pérez Molina, Mauricio López Bonilla, Gustavo Alejos, Juan de Dios Rodríguez, Pedro Muadi, Jonathan Chévez, Carlos Muñoz y Omar Franco.

Pedro Muadi y otros reos son captados en una visita a Mariscal Zavala. (Foto: archivo/Soy502)
Pedro Muadi y otros reos son captados en una visita a Mariscal Zavala. (Foto: archivo/Soy502)

En el área de mujeres: Anabella de León, Daniela Beltranena, Emilia Ayuso, también estuvo Marixa Lemus, que se convirtió en la primera reclusa en lograr fugarse de esa brigada militar utilizada como prisión preventiva.

En las audiencias, los médicos particulares han utilizado todos los recursos a su alcance para convencer a los jueces, como el caso del doctor que atiende al banquero Fernando Peña, acusado en el caso Cooptación del Estado. El galeno llevó a la sala de audiencias un esqueleto, para explicar gráficamente las hernias en la columna vertebral de su paciente.

Se determinó que la enfermedad la padece desde hace algún tiempo y ahora decidió realizarse la intervención quirúrgica y logró un permiso para hospitalizarse durante un tiempo. 

El exministro de Gobernación, Francisco Rivas, declaró que antes que el Inacif integrara el equipo de especialistas que ahora evalúa a los reos, los médicos del Sistema Penitenciario certificaban las enfermedades, pero se hizo necesario que los médicos forenses lo hicieran. 

Rivas explicó que cuando asumió el cargo, solo había cuatro médicos para todos los centros carcelarios y creó plazas para alcanzar un total de 19 galenos. Aún así "no fue suficiente", expresó, por el nivel de riesgo y el salario que no motiva a los doctores a trabajar en el Sistema Penitenciario. 

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