21/06/2021

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Una escuela en línea une a niños migrantes en la frontera de México

  • Por AFP
05 de junio de 2021, 08:06
La tecnología facilita el aprendizaje en línea de niños migrantes en México. (Foto: AFP)

La tecnología facilita el aprendizaje en línea de niños migrantes en México. (Foto: AFP)

Al principio, "era solo cuestión de entretener a los niños y enseñarles algunas cosas. Pero a medida que iban llegando más niños, se hizo evidente que era necesario darles clases", relata una profesora en México.

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Niños y sus padres, que provienen de Honduras, Guatemala y Haití, se encuentran entre los innumerables refugiados que aún acuden en masa a la frontera estadounidense, convencidos de que el presidente Joe Biden dejará entrar a quien lo solicite. 

Mientras sus casos son revisados por la administración estadounidense, la espera en las ciudades, a menudo a manos de los narcotraficantes, puede durar meses, pero han encontrado un lugar seguro con las clases en línea.

En su cocina, Alma Beatriz Serrano Ramírez agita su pizarra frente a la cámara de su teléfono móvil, esperando que Adalid, Kimberly, Osval y sus otros estudiantes se mantengan concentrados en la lección de matemáticas que está dando.

Esta migrante hondureña, de 38 años, soñaba con establecerse en Estados Unidos, pero, como muchos otros, tuvo que dejar su exiguo equipaje en Matamoros, una ciudad mexicana de 500 mil habitantes que está separada de Estados Unidos solo por el Río Bravo, llamado Río Grande en el lado estadounidense.

Algunos de sus alumnos viven a 90 kilómetros de ahí, en un campamento de 700 personas erigido en pocas semanas en Reynosa, otra ciudad a las puertas de Estados Unidos.

Desarrolladas por teleconferencia, las clases de escritura, matemáticas o yoga que ofrece la asociación estadounidense Sidewalk School son un raro consuelo para los cientos de niños que viven a lo largo de la frontera de 2,500 kilómetros, desde Tijuana (costa del Pacífico), hasta Matamoros (cerca del Golfo de México).

En los refugios, los pequeños pueden aprovechar su tiempo aprendiendo en línea. (Foto: AFP)
En los refugios, los pequeños pueden aprovechar su tiempo aprendiendo en línea. (Foto: AFP)

Docentes solicitantes de asilo

Es en Matamoros donde todo empezó, en 2018, para la asociación Sidewalk School. Su fundadora Felicia Rangel se sintió devastada allí por la miseria de unos 20 migrantes que encontró debajo de un puente, después de haber cruzado el río que separa Matamoros, de su ciudad del estado de Texas, Brownsville.

Aunque no habla español (de padre mexicano y madre mestiza, pero ella se considera afroestadounidense), Rangel decidió ayudar a quienes considera víctimas de la injusta política migratoria del expresidente Donald Trump.

Al principio, "era solo cuestión de entretener a los niños y enseñarles algunas cosas. Pero a medida que iban llegando más niños, se hizo evidente que era necesario darles clases porque no estaban estudiando", explica Ana Gabriela Martínez Fajardo, de 26 años, solicitante de asilo y profesora para la asociación en Matamoros.

Sidewalk School crece a medida que los migrantes acuden en masa a Matamoros, hasta que no pueden caber todos en un campamento de carpas de 3 mil personas.

Con el azote del covid-19 en la región, Felicia Rangel y su socio Víctor Cavazos, han comprado 300 tabletas digitales para no abandonar a los 700 jóvenes de 4 a 18 años, que están bajo su ala.

Muy rápidamente, gracias a los socios, las lecciones de los maestros, todos solicitantes de asilo y ex profesores o asistentes de educadores, comenzaron a llevar su actividad docente a nueve ciudades fronterizas.

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