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Gracias, héroes de bata blanca

  • Por Julio Serrano Echeverría
En el Hospital Roosevelt hubo una balacera y el personal médico reaccionó con heroísmo. (Foto: Alejandro Balán/Archivo Soy502)

En el Hospital Roosevelt hubo una balacera y el personal médico reaccionó con heroísmo. (Foto: Alejandro Balán/Archivo Soy502)

La salud supera por mucho la visita al médico. El anhelado bien-estar tiene muchas variables complejas sucediendo al mismo tiempo: economía, autoestima, cultura, entorno. La salud es un cebolla con demasiadas capas.

El sistema de salud es una pieza fractal del proyecto de nación: colapsado, en permanente pugna de poderes, interesados en grandes negocios antes que en el servicio, carentes de infraestructura física, equipo médico, grandes laberintos administrativos. La salud como derecho es uno de los más pisoteados.

El personal médico del sistema de salud en Guatemala trabaja en condiciones solo vistas en hospitales de guerra. (Foto: Alejandro Balán/Archivo Soy502)
El personal médico del sistema de salud en Guatemala trabaja en condiciones solo vistas en hospitales de guerra. (Foto: Alejandro Balán/Archivo Soy502)

Pero en medio de todo, no hay que dejar nunca de decirlo, gracias. Gracias a quienes están ahí, comprometidos, echándose al lomo uno por uno los cuerpos de la ciudadanía.

Gracias infinitas a los bomberos y paramédicos que se atraviesan esta locura de ciudad para salvarnos la vida. Por su coraje, por su serenidad, por el gesto solidario que vi cuando una mujer bombera le dijo a la señora que dejó en la emergencia del San Juan de Dios: “Aquí la van a tratar, no se aflija, va a estar bien”, y le sonrió con la más dulce de las sonrisas que se puede ver una emergencia de un hospital de guerra.

Acompañé a un gran amigo a esa sala de emergencia. Pasamos largas horas adentro viendo a la vida ir y venir y solo pude pensar con gratitud en los médicos que hacen una pausa y dan una palabra de aliento, una palmada, que llevan 27 horas de pie y todavía les queda una sonrisa.

La corrupción mantiene a la salud pública en Guatemala al borde del colapso. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)
La corrupción mantiene a la salud pública en Guatemala al borde del colapso. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Gracias por no desesperar, estudiantes, asistentes, que empujan, que jalan, que buscan, que averiguan, que resuelven, que están pendientes. “¿Quién viene con vos?”, preguntó un médico a un adolescente intoxicado y se recorrió la emergencia hasta averiguar que a aquel muchacho solo lo acompañaba otra adolescente que le apretaba la mano amorosamente. Gracias por preguntar, por llegar hasta el final.

Gracias a las enfermeras y enfermeros que soportan todas nuestras preguntas. Sí, permítame, ahora vemos, espere acá, todavía no ha venido el doctor, ahorita le averiguo.

Gracias.

Al personal administrativo, a la recepcionista, a la secretaria que acerca el oído y dice –luego de largas horas de estar ingresando pacientes heridos: “Disculpe caballero, no lo escuché, podría repetirme su nombre”.  

Gracias.

La salud está llena de gestos, al rostro del enfermo, del herido, del desahuciado. Hay muchos rostros que les responden “aquí estoy” y le aprietan la mano. Infinitas gracias a toda esa gente del sistema de salud que sostiene nuestras vidas con puro corazón, con el ñeque de quien sobrevive todo los días a la más salvaje de las injusticias: la muerte por falta de voluntad política. 

A ustedes, gracias, de corazón.

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07 de mayo de 2018, 18:05

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