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Liza Cofiño y la historia detrás de la Fundación Ronald McDonald

  • Por Erivan Campos
29 de diciembre de 2018, 06:12
Liza Cofiño trajo a Guatemala la Fundación Ronald McDonald luego de vivir una triste experiencia que la llenó de fuerza y motivación para ayudar a más personas. (Foto: Wilder López/Soy502)

Liza Cofiño trajo a Guatemala la Fundación Ronald McDonald luego de vivir una triste experiencia que la llenó de fuerza y motivación para ayudar a más personas. (Foto: Wilder López/Soy502)

La Fundación Infantil Ronald McDonald en Guatemala ha ayudado a un aproximado de 21 mil familias durante los últimos 13 años a quienes se les ha brindado un sitio digno, hermoso y humano donde guarecerse mientras sus hijos superan enfermedades, transplantes o momentos hospitalarios críticos. 

Sin embargo, no se puede hablar del éxito de una organización sin centrarse en la persona que ha hecho posible tales logros. La cabeza y corazón de este maravilloso movimiento es Liza Cofiño y aquí te presentamos su historia, que por triste y dolorosa se convierte en un ejemplo de superación y servicio.

Al preguntarle cuál era el motivo para volver esta Fundación, su principal trabajo, y por qué optó por el servicio social como vocación, narró la parte de su historia que identifica como: “El dolor más grande de su vida”.

“Yo sé lo que es tener un hijo enfermo en el Intensivo, yo pasé por eso”
Liza Cofiño
, Fundación Infantil Ronald McDonald

En sus propias palabras:

“Cuando estaba embarazada de mi cuarto hijo, me diagnosticaron gastrosquisis, una condición en donde los bebés vienen con el intestino de fuera y hay que operarlos de recién nacidos. Hace 16 años la tecnología no era igual que hoy, pero fue un diagnóstico bastante duro, y gracias a Dios tuve la oportunidad de operarlo fuera, aprovechando en Miami que mi familia tenía un apartamento y yo no sabía cuánto tiempo iba a tener que permanecer allí para atender a mi bebé.

Me fui embarazada de siete meses acompañada de mi mamá. Fue un momento muy duro para mi familia, tuve que dejar a mis otros tres hijos y a mi esposo, el mayor tenía 12, mi hija 10 y mi hijo pequeño 5. Fue duro, pero yo sabía que era la única manera en que mi bebé tenía la oportunidad de vivir.

En ese momento no sabía cuál sería el impacto que iba a tener en mi familia, en mis hijos, pero estaba muy preocupada por mi bebé. Me fui con una red de apoyo, entre mi familia, mi esposo, mis mejores amigas, mis hermanos y mi mamá que estuvo la mayor parte de tiempo conmigo. Mi esposo iba y venía porque tenía que trabajar y teníamos a mis hijos en el colegio.

Mi hijo mayor me preguntaba que quién le ayudaría a hacer las tareas y mi hija lloraba porque ¿quién la iba a peinar?, mi esposo tuvo que aprender a hacerlo y se encargó de mis tres hijos. Yo siempre era mamá pendiente y mis hijos estaban preocupados por lo que iba a suceder con su hermanito, y mi esposo hacía lo que podía.

Liza acepta que lo que empezó como una idea pequeña se transformó en su vocación. (Foto:Wilder López/SOY502)
Liza acepta que lo que empezó como una idea pequeña se transformó en su vocación. (Foto:Wilder López/SOY502)

Nace mi bebé, lo operan de emergencia y estuvo en el intensivo las primeras 4 semanas. Esas primeras semanas yo no lo podía cargar, solo hablarle y verlo desde afuera. En ese entonces no se sabían mucho de las cosas que se saben hoy en día. Yo lo tuve por cesárea y la primera vez que lo pude ver yo estaba en silla de ruedas. Fue algo muy doloroso. Yo quería estar cerca de mi hijo y no lo quería abandonar ni un ratito.

Tras las cuatro semanas me dieron permiso de llevarme a mi bebé a mi casa. Volvió a enfermarse y regresé al hospital. Yo quería estar con mis hijos también, así que me dieron el permiso de regresarme a Guatemala. Me regreso y mi bebé muere al día siguiente. Ha sido lo más horrible que me ha pasado en la vida.

Luego de haber perdido a mi bebé, entré en una depresión, no quería trabajar, pero poco a poco me voy levantando y es cuando mi mamá me habla que existen estas casas de Ronald McDonald en el mundo y a ella le encantaría que las trajéramos. Quería que yo me encargara de esto porque mi experiencia me ayudó a entender lo que muchas mamás guatemaltecas están pasando y la importancia que tendría una Casa Ronald McDonald para estas familias.

No fue fácil, conseguimos los permisos, fui a entrenarme a Estados Unidos para saber dirigir una organización sin fines de lucro y a prueba y error fuimos aprendiendo. Empezamos en la Fundación Ronald McDonald con 3 personas, esto era un sueño. La primera casa la abrimos aquí cerca del Hospital Roosevelt. Tenía diez habitaciones, es uno por familia. Traje cosas de mi casa para decorar, le pedí a mis amigas también cosas que estuvieran en buen estado.

Uno de los miedos más grandes era que mi hijo se fuera a morir y nadie se recordara de él, yo sé que ahora él va a vivir eternamente”.

“En la mañana me levanto y yo sé que es Juan José que me está diciendo te tenés que levantar y esto va a salir, y tenés que seguir adelante, y tenés que hacerlo con felicidad”
Liza Cofiño
, Fundación Infantil Ronald McDonald

La historia de Juan José, el pequeño bebé de Liza, y su corto tiempo en esta Tierra se ha convertido en la guía de su madre y la motivación para crear la Fundación en Guatemala.

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