• Ciencia

Aterrador: mujer falleció luego que amebas comieran su cerebro

  • Curado por Soy502
09 de diciembre de 2018, 16:12
Una mujer falleció y descubrieron que unas amebas le comieron el cerebro. (Foto: Segundo Enfoque)

Una mujer falleció y descubrieron que unas amebas le comieron el cerebro. (Foto: Segundo Enfoque)

Un grupo de médicos ha revelado el estremecedor caso de una mujer estadounidense que murió tras irrigarse los senos paranasales con agua del grifo. De acuerdo con los científicos, el agua contenía amebas que una vez en el organismo de la paciente empezaron a comerse lentamente las células cerebrales.

La mujer, de 69 años de edad y residente en Seattle, Washington, dejó perplejos a los médicos cuando fue hospitalizada después de sufrir una convulsión. Tras examinar una tomografía computarizada de su cerebro, los médicos pensaron que tenía un tumor y se dispusieron a operarla. Luego, el examen del tejido extraído de su cerebro mostró que su problema no estaba relacionado con un tumor.

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"Una parte de su cerebro del tamaño de una pelota de golf estaba llena de sangre", dijo Charles Cobbs, neurocirujano de Swedish Medical Center a The Seattle Times. "Estaba infestado de amebas que no hacían más que comer células cerebrales. No teníamos ni idea de lo que estaba pasando, pero cuando obtuvimos el tejido real pudimos ver que era la ameba", especificó.

Pese a los esfuerzos de los médicos, la mujer murió un mes después de la operación. Según explican los médicos, la paciente se infectó con amebas presentes en el agua del grifo. En lugar de llenar la olla con una solución salina o agua estéril, usó agua del grifo filtrada con un filtro de agua convencional.

Luego se irrigó la cavidad nasal con el agua contaminada que entró en contacto con los nervios olfativos de la parte superior de la cavidad, causando una infección cerebral llamada encefalitis amebiana granulomatosa (EAG).

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Después de contraer las amebas, la mujer desarrolló una llaga roja en la nariz que fue diagnosticada y tratada de manera errónea como una afección cutánea comúnmente conocida como rosácea. Cobbs señala que probablemente ese fue el primer síntoma de la presencia de la ameba, pero añade que su rareza dificulta un diagnóstico rápido.

* Con información de RT.

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