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A rey caído, rey puesto

  • Por Dina Fernández
El empresario huehueteco conocido como "El rey del tenis" fue detenido en un caso de manipulación judicial. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

El empresario huehueteco conocido como "El rey del tenis" fue detenido en un caso de manipulación judicial. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Vestían de negro y llevaban sombreros vaqueros. No se podían quitar las manos de encima y se susurraban al oído para luego romper a carcajadas. Estaban recién casados y entre ellos había una química que quemaba.

Así recuerdo haber visto en un aeropuerto de Estados Unidos, hace la mar de años, al empresario huehueteco Roberto López Villatoro, mejor conocido como “el rey del tenis”, y a la entonces diputada Zury Ríos, con quien se acababa de casar.

Que lejos se han de sentir esos días, cuando López Villatoro también reinaba como operador político, ahora que todo ese poder se esfumó y lo llevaban enchachado a  la Torre de Tribunales, acusado de participar en un caso de corrupción judicial.

“El rey del tenis” llegó a convertirse en una figura emblemática del llamado “capital emergente”, donde sobresalía como importador de calzado barato mientras los otros lo acusaban de contrabandista.  Pero más que dinero, López Villatoro quería poder y encontró la llave para obtenerlo en la administración de justicia.

El “rey del tenis” se propuso tejer una red de influencia entre abogados de la provincia del país con un fin claro: tomar sobre las facultades de derecho y el Colegio de Abogados para incidir en los nombramientos de jueces, magistrados y otros funcionarios de alto nivel como el Fiscal General, la cabeza de la Defensa Pública Penal y el INACIF, entre otros.

La idea era copar las instituciones. El ha dicho que lo hizo para transformar las estructuras de poder del país; sus némesis aseguran, en cambio, que el fin último radicaba en intercambiar favores y moldear fallos a gusto y conveniencia.

Veremos qué logran probar el MP y la CICIG ahora, al vincularlo a un caso donde lo acusan de participar en un “arreglo” con un magistrado, a quien le habrían pagado con un lujoso apartamento en la zona 14.

Cuando lo capturaron el viernes pasado, muchos en redes sociales anunciaron “la caída del rey”. La realidad es que el sol de López Villatoro venía apagándose desde hace meses. El analista Daniel Haering me contó que cuando lo entrevistaron en Guatevisión hace unos meses, llegó con tragos y cargado de lamentos: que le habían dejado solo, que el único que le quedaba era su hijo.

La acusación contra López Villatoro en este momento, mientras la Comisión de Postulación estudia los expedientes para definir la planilla de seis candidatos a la Fiscalía General, se puede percibir sobre todo como una advertencia a quienes participan y buscan incidir en ese proceso. 

El hombre que se volvió un maestro en mover esos hilos para colocar a los suyos en posiciones clave, está hoy detenido y procesado.

¿Quién se anima a recoger su corona, ahora que sabemos que los amos del sistema corrupto también suben al cadalso?  

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23 de febrero de 2018, 18:02

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