• Seguridad

Testigo narra presiones para aprobar contrato del "agua mágica"

  • Por Evelyn De León
Roxana Baldetti y doce personas más están acusados por la fórmula mágica. (Foto: Archivo/Soy502)

Roxana Baldetti y doce personas más están acusados por la fórmula mágica. (Foto: Archivo/Soy502)

Sthépany Ludivina Fuentes, la testigo 18 en el primer juicio contra Roxana Baldetti y doce acusados más, en el caso del Lago de Amatitlán, describió las presiones que vivió para apoyar la compra de la fórmula que sanearía el lago y aseguró que se opuso al contrato porque sabía que “esa agüita mágica” no sería la solución.

La testigo del Ministerio Público (MP) soltó en llanto cuando recordó las presiones a las que fue sometida. El Tribunal pausó el testimonio por unos minutos y el juez presidente le pidió que se calmara.

Después de eso, Fuentes narró con detalles como cinco funcionarios de AMSA le pidieron en diferentes ocasiones que diera su aval. Lo que sucedía es que en 2014, ella era jefa de la División y Control Ambiental.

ESTE ES EL EMOTIVO MOMENTO: 

 

La presión fue tal que el 5 de marzo de 2015 fue destituida por haberse negado a acatar una orden del entonces director de AMSA, Edwin Ramos.

Fuentes no aceptó el nombramiento como supervisora del proyecto de la fórmula, porque antes ya había sido integrante de la junta receptora del producto y dijo que le parecía curioso que la tomaran en cuenta a ella para dos puestos.

El “agua mágica”

Sthépany Fuentes, es acuicultura de profesión se integró desde 2004 al equipo de AMSA, primero como epesista y luego logró una plaza fija en su cargo como jefa de la División de Control recordó que advirtió que el producto no era la solución para el problema de contaminación del Lago de Amatitlán, “venía siendo como algo mágico” declaró.

Según la testigo la compra la gestionaron: Estuardo Díaz, Pablo González, Sandra García, Lisbeth Alonso y Edwin Ramos.

Sthépany Ludivina Fuentes es la testigo 18 en el juicio contra Roxana Baldetti.
Sthépany Ludivina Fuentes es la testigo 18 en el juicio contra Roxana Baldetti.

Recordó que llegaron los israelitas a presentar la fórmula y la respuesta de ella fue “aguanten estos creen que con una agüita mágica se va a limpiar el lago”, ese comentario le costó una fuerte llamada de atención.

Entre las presiones psicológicas que recibió fue que se les dijo que los teléfonos estaban intervenidos y que había cámaras, lo que hacía que el personal no comentara nada del contrato de más de 20 millones de quetzales. 

14 de agosto de 2018, 18:08

Comentar
cerrar