26/09/2020

  • Comunidad

El testimonio de un guatemalteco deportado al empezar la pandemia

  • Con información de Texas Observer
13 de agosto de 2020, 09:08
El connacional relata su experiencia y la discriminación que sufrió al llegar a su comunidad (Foto: Texas Observer)

El connacional relata su experiencia y la discriminación que sufrió al llegar a su comunidad (Foto: Texas Observer)

Janio regresó a Guatemala en un vuelo de deportados desde Texas el 19 de marzo. Habían pasado cuatro días del primer caso reportado en Guatemala y el mandatario había ordenado el cierre del país. Al llegar a su comunidad, relató que sufrió discriminación.

El día de su deportación, los guardias despertaron a los retornados a las 4 de la mañana. Los encadenaron y les tomaron la temperatura.

El connacional recuerda que le limpiaron la nariz, así que pensó que podría ser para un prueba de Covid-19. Pero en ese momento, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) no realizaba pruebas rutinarias de coronavirus en deportados.

Luego, los deportados abordaron el vuelo de Brownsville a Guatemala, sin mascarillas, guantes ni desinfectante de manos. No le dijeron si él u otras personas a bordo de su vuelo ya habían contraído el virus.

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Falta de protocolos 

El vuelo de deportación aterrizó en la base de la Fuerza Aérea de Guatemala. Janio llenó el papeleo y se fue. No le hicieron un examen físico ni de Covid-19, y dice que no se le ordenó ponerse en cuarentena.

Apenas unos días después, en otro vuelo de deportados del 24 de marzo, más de la mitad de retornados que llegaron a la ciudad de Guatemala en un avión procedente de Texas dieron positivo al virus. El presidente Alejandro Giammattei lo denominó el "Vuelo maldito". 

A través de las deportaciones en curso, Estados Unidos, que ha tenido más casos de Covid-19 que cualquier país del mundo, se ha convertido en un importante exportador del virus a Guatemala y a otros países. 

Hasta el 26 de abril, ICE comenzó a evaluar a los migrantes guatemaltecos antes de la deportación. A partir de mayo, ICE comenzó a exigir que los detenidos y el personal usaran mascarillas antes y durante los vuelos de deportación.

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El viaje

Janio decidió migrar en febrero de 2020. Sabía que si se quedaba en Patanatic, una comunidad indígena de dos mil habitantes en las colinas del lago Atitlán, apenas podría sobrevivir apoyando a su esposa embarazada y sus hijos. Él es padre de dos niños, uno de 2 años y otro de 11 meses.

El joven, de 20 años, consiguió un préstamo por 60 mil quetzales para que un "coyote" lo llevara a Estados Unidos. Su objetivo era unirse a sus hermanos en Nueva York y ganar un salario para enviar a casa. 

Janio y otros guatemaltecos, incluido un amigo de su país, viajaron 10 días con un "coyote". Cuando llegaron a la frontera entre Estados Unidos y México cerca de Brownsville, Texas, y llegó el momento de cruzar el Río Grande, los migrantes se dividieron en dos grupos.

El amigo de Janio no fue detectado. “Desafortunadamente, yo no lo logré”, cuenta. Fue encerrado durante varios días por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU (CBP) en una celda con otros migrantes. No solicitó asilo y pronto fue puesto en proceso de deportación.

En su comunidad

Janio salió a caminar por su vecindario poco después de llegar a su casa en la comunidad rural de Patanatic. “Todos empezaron a preguntar por qué estaba afuera”, recuerda.

“Empezaron a decir muchas cosas que no eran ciertas”. Principalmente, les preocupaba que hubiera traído el Covid-19 de Estados Unidos a Guatemala. Vecino tras vecino se presentó en la casa de su familia“Solo vinieron a molestarnos, por el miedo que tenía la gente”, dijo la madre de Janio.

Los temores de los pobladores obligaron a Janio a retirarse a una antigua casa familiar. La pequeña choza se encuentra a unos 45 minutos por un camino de tierra, con paredes de adobe agrietadas y piso de tierra.

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Cuando los funcionarios del centro de salud local acudieron a ver cómo estaba, no pudieron llegar a la choza, por lo que Janio regresó a la casa familiar más grande compartida por más de una docena de personas: Janio, su esposa, hija e hijo, sus padres, además de las esposas de sus tres hermanos y sus hijos.

Los funcionarios locales recolectaron una muestra que prometieron enviar a un laboratorio para realizar pruebas de coronavirus. Más tarde llegaron más funcionarios de salud. Los líderes indígenas locales y dos policías hicieron una visita.

Finalmente, los funcionarios del Ministerio de Salud llegaron con equipo de protección completo. Incluso después de todas esas visitas, Janio nunca recibió ningún resultado por escrito que mostrara si había dado positivo o negativo a Covid-19. 

Janio ha estado trabajando en proyectos de construcción en Patanatic con su padre desde su regreso. A pesar de los peligros, está pensando en volver a migrar. “Mi objetivo es llegar allá”, dijo. “El miedo siempre existirá, pero la situación me obliga a hacerlo”.

*Con información de TexasObserver

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