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Los tres golpes de la CC contra la impunidad

  • Por Dina Fernández
La resolución de la CC golpeó a Valdés, Stalling y Ovalle. 

La resolución de la CC golpeó a Valdés, Stalling y Ovalle. 

La Corte de Constitucionalidad (CC) arrasó: anuló la elección de la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, dejó a Blanca Stalling a merced del Congreso y mandó al diputado Edgar Ovalle, alias Puñalito, a enfrentar las cuentas que tiene pendientes en tribunales.

La CC funciona como el árbitro final de los conflictos y las crisis políticas. En más de una ocasión, le ha quedado debiendo a los ciudadanos al emitir fallos que fortalecen la impunidad y socavan la esperanza de cambio.

Ahora no ocurrió así. Los magistrados Neftaly Aldana, Bonerge Mejía, Henry Conte, Mynor Par Usen y Gloria Porras salieron a enderezar los entuertos que tienen en jaque a las instituciones.

En la Corte Suprema, el golpe es doble. El pleno deberá repetir la elección de presidente, pues el día que eligieron a Silvia Patricia Valdés para presidir al Organismo Judicial, a propuesta de la magistrada Blanca Stalling, que también está en la picota, integraron el pleno con un magistrado suplente, no con uno titular. 

La CC resolvió de forma unánime que el procedimiento fue incorrecto y ordenó repetirlo, con lo cual invalidó la presidencia de Valdés.

Los abogados tienen ahora opiniones encontradas respecto a si la polémica presidenta podría reelegirse en el cargo, si consigue de nuevo los votos. 

Será interesante ver a quién le entregan ahora la responsabilidad de la presidencia. ¿Luchará Valdés por conservarla? ¿Elegirán al candidato más flojo y quitado de ruidos? De una vez adelanto que no hay mucho dónde escoger.

El grupo de magistrados que designó el Congreso en 2014 ha sido el más cuestionado de la historia, por la avalancha de anomalías cometidas durante esa elección, que fue en realidad un pacto de impunidad entre el defenestrado Partido Patriota, Lider y otros sectores con intereses particulares.

La CC también denegó los amparos que había solicitado la magistrada Blanca Stalling, cercana a Valdés. Stalling está pataleando para retener su inmunidad, luego de que un juez la acusó de presionarlo para beneficiar a su hijo, Otto Molina Stalling, quien está preso, sindicado de participar en negocios turbios del seguro social. 

Ahí no hay para dónde y la CC lo entendió. La denuncia del juez es contundente: la magistrada lo citó a su despacho y le rogó que dejara en libertad a su hijo. Que pidió como madre, dice ella. Que fue el juez quien quiso verla, no al revés, asegura. Que no exigió nada ilegal, afirma, que solo recomendó que se cumpla la ley (entendiendo claro, que ella considera inocente a su muchachito).

El juez hizo bien en grabar a la magistrada, pues sospechaba, con razón, que no lo estaba citando para pedirle una misa. Y por otro lado, Stalling tampoco tiene razón al victimizarse y decir que tiene “enemigos” en el pleno. Los problemas que tiene, que probablemente la animan a tomar decisiones poco ortodoxas y la llevan incluso a visitar presidios y fraternizar con reos de alto impacto, porque ni modo, su hijo también está preso, no son culpa de sus colegas.

Y por último está el diputado Edgar Ovalle, conocido como Puñalito, el jefe de facto de la bancada oficial de FCN Nación. El Ministerio Público pide que se le retire la inmunidad por un caso de violación a los derechos humanos, cometido durante el conflicto armado. La CC opinó que ese proceso debe seguir su curso y, en todo caso, la discusión se elevará a tribunales.

Los enredos en que ha incurrido este trío para la preservación del statu quo, revelan los incentivos perversos que tienen los magistrados de la Suprema y legisladores para preservarse mutuamente de la acción de la justicia. Como cada institución es la encargada de revisar los antejuicios de la otra, el escenario está planteado para que hagan un pacto de impunidad. 

Está por verse si eso todavía cuaja. 

En todo caso, por esta vez, la CC no parece dispuesta a alcahuetearles las mañas.

31 de enero de 2017, 13:01

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