• Columna Invitada

Tres Letreros por un Crimen: una oda a la lucha contra la impunidad

  • Por Rodrigo García

La película se centra en la historia de Mildred Hayes, una mujer que sufrió el asesinato y violación de su hija. Ella se rehúsa a aceptar el hecho de que el crimen de su hija quede impune. Esta historia no es ajena al público de Guatemala: vivimos en un país con altos índices de impunidad en donde ocurren asesinatos violentos a diario y rara vez se condena a alguien.

El conflicto de la película se da cuando la protagonista decide colocar tres vallas publicitarias en una carretera, en las que reclama de forma pública al jefe de la policía local que no se ha arrestado a nadie por la violación y asesinato de su hija. La policía de este pueblo tranquilo goza del respeto de la mayoría de sus habitantes, y el alguacil es muy querido por los personajes más importantes del pueblo.

Si leen mi descripción suena como un drama trágico, talvez de misterio o investigación forense. Para nada. Es una comedia de humor negro. El pueblo de Ebbing, Missouri, está compuesto de personajes coloridos, todos interpretados con la mejor calidad, por pequeño que sea cada papel. Se nota que los actores fueron seleccionados perfectamente para entregar diálogos que no están para adornar si no para enriquecer la trama.

El elenco funciona como una sinfonía en la cual cada instrumento resalta en conjunto y por separado. La protagonista es interpretada por Frances McDormand, nominada al Oscar como mejor actriz por este papel. Sus contrapartes son el jefe del policía interpretado por el carismático Woody Harrelson, la voz madura y racional de la policía, y Dixon, un policía ignorante y violento, interpretado por el fenomenal Sam Rockwell, ambos actores también nominados al Oscar como mejores actores de reparto.

Es de notar que la película no es una comedia de entretenimiento: en ella se aprovecha a exponer comentario social sobre diversos temas de actualidad como: racismo, homofobia, brutalidad policial y hasta los escándalos de pedofilia en la iglesia católica.

La dirección de Martin McDonagh cuenta con todos los ingredientes fundamentales del buen cine clásico: excelentes actuaciones, guion impecable, giros inesperados y trascendencia social, por lo que el resultado es una de las historias más cautivantes del año 2017.

Última palabra: extremadamente recomendada para personas que disfrutan de un refinado humor negro y toleran lenguaje soez. Punteo: 9 de 10

15 de marzo de 2018, 11:03

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