22/06/2021

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"Ya solo te tengo a ti": Padre se aferra a su hijo que sobrevive a bombardeo en Israel

  • Por AFP
17 de mayo de 2021, 17:05
Mohamad al Hadidi sostiene en brazos, tembloroso, a su bebé Omar, el único miembro de su familia que sobrevivió. (Foto: AFP)

Mohamad al Hadidi sostiene en brazos, tembloroso, a su bebé Omar, el único miembro de su familia que sobrevivió. (Foto: AFP)

Los rescatistas hallaron al pequeño, de cinco meses, agarrado con fuerza a los brazos de su madre muerta.

EN CONTEXTO: Aumenta la cantidad de fallecidos en Gaza

Luego de un bombardeo israelí que mató a su esposa y a cuatro hijos, un hombre sostiene en brazos a su bebé Omar, el único superviviente de su familia. 

"Ya no me queda nada, solo te tengo a ti", le dice Mohamead a su hijo una y otra vez, un palestino de 37 años, observándolo atentamente mientras duerme.

Entre los escombros de la vivienda de unos familiares en la que pasaban la noche, y que fue destruida por un misil israelí, los rescatistas hallaron al niño de cinco meses.

Tanto ella, Maha Abu Hattab, como sus otros cuatro hijos, Suhayb (13 años), Yahya (11 años), Abderrahman (8 años) y Osama (6 años), perecieron en el bombardeo del sábado.

"Se fueron a reunirse con Dios y nosotros no queremos permanecer aquí más tiempo. ¡Dios reduce nuestro sufrimiento!", implora el hombre. 

La fiesta del Ramadán

La familia había decidido pasar la noche del Aíd al Fitr, la fiesta que marca el fin del Ramadán, en casa de unos primos.

"Los niños se habían puesto su ropa más hermosa por el Aíd, tomaron consigo sus juguetes y fueron a casa de los primos para la fiesta", explica Mohamad.

edificios destruidos
(Foto: AFP)

"No quedaba nada" 

Mohamad al Hadidi volvió solo a casa y se acostó. Se despertó en mitad de la noche, agitado por el estruendo de una explosión que hizo temblar su barrio, en el campo de refugiados de Al Shati, uno de los más poblados de los ocho campos que hay en la Franja de Gaza.

Un vecino lo llamó para decirle que era la casa de su cuñada la que había sido alcanzada por el misil.

"Me fui corriendo hacia allí lo más rápido que pude pero cuando llegué no quedaba nada... solo ruinas", indica.

Entre los cuerpos que recuperaron, también se encontraba el de su cuñada y los de sus cuatro hijos, los primos de Omar.

Dos días después de la tragedia, el pequeño todavía tiene la cara hinchada y una triple fractura en su pierna izquierda, en la que lleva una escayola que parece demasiado grande para él.

Su padre lo acuna entre sollozos, le acaricia la cabeza, llena de cicatrices todavía enrojecidas, y no le aparta la vista. 

"Todos mis otros hijos tomaron el pecho, salvo Omar, que no quiso desde el primer día", comenta, de repente. "Dios nos estaba preparando".

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