01/10/2020

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"Yo cortaba cabezas": brutal confesión de un sicario de El Chapo

  • Con información de Infobae
01 de febrero de 2020, 16:02
Los narcotraficantes se especializan en dejar brutales mensajes. (Foto: Cuartoscuro)

Los narcotraficantes se especializan en dejar brutales mensajes. (Foto: Cuartoscuro)

Nunca se dijo su nombre, pero su relato es frío y aterrador. Según contó, su trabajo era cortar cabezas para mandar mensajes a los enemigos o personas que no cumplían su palabra.

“Yo mataba, cortaba cabezas. Tuve mucho trabajo en el 2008, a veces varios trabajos por día”, contó el sicario de Joaquín "El Chapo" Guzmán a un blog especializado en el narcotráfico y replicado por Infobae.

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Según el relato, todo "asesinato" empezaba con una llamada a su celular, "pero tan despiadada que culminaba comúnmente en una decapitación", en las calles de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Sus objetivos se le daban a conocer a través de imágenes en forma de fotografías. Su armamento y equipo los tenía en su casa de seguridad. La mayoría de víctimas eran jefes de la policía que no habían querido pagar o políticos que obstaculizaban las aspiraciones criminales de otro.

Ahora se encuentra en prisión, pero durante años su trabajo era esperar la orden para atacar. La víctima se convertía en objetivo y podría encontrarse en cualquier lugar: su casa, oficina, restaurante, saliendo de un centro comercial, o en el asiento trasero de una patrulla policiaca.

El sicario narró que, con anterioridad, su "trabajo" era bien remunerado, ya que "un sicario promedio" podía ganar hasta 15 mil dólares (unos 114 mil quetzales) por cada asesinato, pero ahora ya no es lo mismo y el pago se ha devaluado.

“Hoy en día cualquier hijo de vecino coge una pistola y ya es sicario. Operan sin ningún tipo de cuidado, asesinan a mujeres y niños”, comentó el criminal, quien aseguró que él fue un profesional desde su primer “trabajito”, a los 17 años.

Sin embargo, ahora en lugar de sostener un arma, sostiene una biblia y dice que cambió de vida, pero aún no ha logrado olvidar las imágenes sangrientas que observó cuando trabajaba como sicario.

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