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#YonosoyImpunidad

  • Por Julio Serrano Echeverría
Muchos de los acusados de corrupción, repiten la misma línea narrativa y las mismas propuestas. (Ilustración: Benjamín Calderón, con fotos de archivo de Soy502)

Muchos de los acusados de corrupción, repiten la misma línea narrativa y las mismas propuestas. (Ilustración: Benjamín Calderón, con fotos de archivo de Soy502)

Mucho se ha dicho que la impunidad no es cosa de ideología, que no se tiene que ser de izquierda, derecha o centro para manipular las cosas a tu favor jodiendo al resto de la humanidad. Parece que a los corruptos les da igual “lo de la ideología”. Pero no, no es verdad.

En el menú de las ideologías  hay algunas características fundamentales. No es un credo, es una práctica muy concreta respecto al estado, a la economía, a la justicia. La ideología es una maquinaria que aspira a funcionar para cumplir sus principios.

Dicho lo anterior los corruptos tienen, a estas alturas, su propio gobierno. Evidentemente llevan años –o siglos- de estar en el poder entrando y saliendo. En algunos momentos de la historia han gobernado a plenitud y en otros, a descaro. Este sería el momento actual: su gobierno de descaro.

Tienen clara la distribución de la riqueza: todo para nosotros. Piensan y lo hacen. Lo quieren todo: ser coches es característica. Perdonen ustedes pero codicia es un eufemismo para esta gente. 

Entonces sí, es de diseño la estrategia para llegar a distintas formas de poder y toma de decisiones para instrumentalizar instituciones (fisco, banca, administración pública, partidos políticos, congreso)  y recursos a su favor.

Tienen su propio concepto de aplicación de la justicia. Si en algún sistema la justicia es selectiva es precisamente en el corrupto. Tienen jueces, fiscales, policía trabajando para ellos. Su objetivo es que jamás les alcance la justicia y si por algún error del sistema les alcanza, su estrategia será atacar a eso que atenta contra su dominio en vez de defenderse. No van a defenderse nunca ante la justicia, lo suyo es siempre la lateralidad, la opacidad, la sombra.

Dan la cara, por supuesto, pero no para decir la verdad o defenderse legítimamente. Dan la cara porque si algo saben hacer por principio es mentir a los ojos. No se puede cooptar un sistema sin tener esa habilidad. 

Mi abuela  decía “jamás arrincone a un tonto”, y sí, la ideología corrupta es astuta, es radical, es organizada, pero es sobretodo, tonta.

Les traiciona el poder, que es su droga más dura. Son coches y son tontos. Arrinconados, reaccionan en grupo. Son capaces de ponerse de acuerdo para garantizar su impunidad y repetir como loros su ataque al sistema en lugar de defender su indefendible culpabilidad.

De ahí que les moleste tanto que les saboteemos su impunidad y les digamos nel, somos muchos y somos diversos los que estamos contra la impunidad. En cambio ustedes son todos iguales y  ya sabemos quiénes son.

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12 de febrero de 2018, 17:02

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