La consulta

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Publicado hace 11 meses.
El indigente

El indigente

Publicado hace 11 meses.

Louisa Reynolds

La panel negra de "La Migra"

No hay una palabra que infunda más terror entre las comunidades latinas en Estados Unidos que la migra: oficiales vestidos de de negro que llegan en una panel del mismo color. Esa panel negra se ha convertido en sinónimo de detención, padres de familia deportados mientras sus hijos son enviados a hogares de acogida y se pierden en un laberinto burocrático estatal.La guatemalteca Sulma Franco Chamalé está dispuesta a todo con tal de evitar la deportación. Llegó a Estados Unidos

Louisa Reynolds

Miami Beach y las vistas que disfrutan los corruptos

El domingo pasado desperté en un penthouse grande y luminoso. Me gustaban los muebles, modernos y minimalistas y cómo el color blanco de las paredes y suelos acentuaba la luz intensa que entraba por las persianas entreabiertas e inundaba las habitaciones. Si pudiera diseñar mi apartamento ideal, sería así: un enorme cubo de luz.Subí descalza las escaleras y empujé la puerta de vidrio que conducía a la terraza. Dejé que la calidez del aire me envolviera.En medio de la terraza

Louisa Reynolds

Vivir en el basurero

“¡Laaaa basura, laaaa basura!”, era el grito que me despertaba todos los días a las seis de la mañana durante los años en que viví en la zona 2, cuando llegaba el camión de la basura. Del camión se bajaba un señor chaparro y de tez morena, con bigote, que me recordaba a Mario Bross, el muñequito de los videojuegos de Nintendo. Al escuchar sus gritos, bajaban los vecinos, despeinados y somnolientos, con sus bolsas de basura en la mano.Nunca pensé

Louisa Reynolds

El abogánster que conocí bailando

Conocí a mi abogado de la manera más insólita posible: bailando en un bar un domingo por la noche.Me sacó a bailar a pesar de que no tenía la menor idea de cómo llevar el tiempo y después de un par de minutos dije que estaba cansada y que prefería sentarme y conversar. En verdad no tenía interés de platicar con él pero no quería parecer descortés.Pasamos por el típico “cómo te llamas, de dónde eres, a qué te dedicas” y

Louisa Reynolds

Entrevista con un expandillero

Sentado frente a mí con la mirada absorta, aquel joven de brazos enclenques y cubiertos de tatuajes, no infundía miedo. Era la primera vez que entrevistaba a un expandillero.Comenzó a narrar su historia, una historia que se repite diariamente en los barrios marginales de la Ciudad de Guatemala: su madre había muerto cuando tenía menos de diez años, su padre le pegaba y encontró en la delincuencia una forma de sobrevivir.De niño, acechaba a las señoras que salían del supermercado

Louisa Reynolds

El día en que Keila ardió en el Hogar Virgen de la Asunción

Todavía guardo en mi celular la foto de una adolescente de hermosas facciones que luce sonriente, modelando un vestido azul. Es el retrato de Keila López Salguero, quien murió calcinada en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, una semana después de cumplir 17 años, junto con otras 40 niñas. [attach_entity|type=inline_element|id=190599]Keila no encajaba en el perfil de “adolescente rebelde”. Una amiga de la familia, que la albergó temporalmente en su casa, la describía como una chica estudiosa que jugaba al fútbol

Louisa Reynolds

Mi tío Raúl, el desaparecido

La casa de mis abuelos maternos estaba llena de retratos familiares pintados al óleo por mi abuelo Miguel, el artista.Allí estaba mi abuela, regia como una matriarca, con sus aretes de aguamarina; mi madre, con su peinado abombado, estilo colmena, tan típico de los años 60, y un joven de cejas negras y tupidas y mirada intensa. No recuerdo cuántos años tenía cuando mi madre me explicó que él era mi tío Raúl, el mismo que mi abuela esperaba cada noche,

Louisa Reynolds

El depravado de la 101

Era temprano en la mañana y me dirigía al trabajo. “Caminen, caminen, sigan por la fila de en medio”, exhortaba el ayudante del bus a los pasajeros que se subían.Me preguntaba a cuál fila de en medio se refería cuando el bus iba tan lleno que varios jóvenes iban colgando precariamente de la puerta trasera, como un racimo de uvas.Iba de pie, en la inexistente fila de en medio, con los brazos levantados para agarrar el tubo con ambas manos.Al
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