Vic García

#TrágicoGT

Arterias congestionadas por el colesterol de las ciudades. Cuatro ríos de acero, plástico y caucho estancados hasta donde llega la vista y hacia los cuatro puntos cardinales. Hacia el sur, la Aguilar Batres socada; hacia Occidente, La Rúsvel hasta atrás. Hacia el norte, la Martí colapsada y hacia Oriente, Carretera a El Salvador intratable. ¡Ay, Carretera a El Salvador! Cuánta vida se está quedando allí…  Nuestra ciudad, un corazón a punto del infarto. Siempre he pensado que en caso de la inminente

Vic García

La suma de las pequeñas cosas

Decidí empezar a escribir esta columna porque necesitaba hacer algo que me diera ilusión (aunque ahora mismo lo que siento es una angustia inenarrable porque ya me pasé del deadline). Así que sepa el lector que estas líneas están escritas con ilusión.Estaba viviendo una vida desabrida, emocionalmente sosa, había perdido la capacidad de apreciar las famosas pequeñas cosas, que sumadas se convierten en una gran cosa, la más grande de las cosas quizá, el pegamento de nuestra felicidad.Empecé a reparar

Vic García

Los X-Men de la moral

Cualquier tipo de sensación que lo haga sentir único, especial, diferente, por encima del resto de los mortales. Eso que a usted, paladín de su propia causa y héroe de su misma batalla, lo hace ver por encima del hombro a quien aún practica un hábito que usted eligió dejar. Eso que lo hace a usted clase aparte, la salsa del taco, el gallo del palenque, el colmillo de oro en la dentadura. Esa posición en la vida desde la

Vic García

El maldito calorcito

Cada vez que escucho a alguien decir “ala, ya se siente el calorcito de Semana Santa, qué rico, ¿verá?", me debo contener las ganas de zamparle un periodicazo en el hocico.Vamos a ser así de enfáticos para empezar. Para mí lo de “la calor” es un tema serio, uno de esos malestares disfrazados de bienestares. Como la guerra, saca lo peor del ser humano y como el guaro, lo peor de mí. Pero a la gente le gusta el jodido

Vic García

Inventario de un lunes en Guatemala de la Asunción

Tarde de febrero, cielo de noviembre, sol de abril. Camino a la orilla de un río de acero donde zozobran a diario cientos de miles de vecinos de la Ciudad del Futuro. Ocho motoristas contra la vía, cuatro avanzan impunemente sobre la acera, dos manejan entre carriles mientras revisan el Guasap. Para ellos hay un reglamento de tránsito secreto al que solo tienen acceso los privilegiados que van sobre dos ruedas.[attach_entity|type=inline_element|id=212628]Bugambilias fluorescentes, jacarandas madrugadas, el relajo del clima también las tiene

Vic García

La humanidad en lata

Hágame un favor. Estire sus brazos, entrelace las manos. La distancia entre su pecho y los dedos, hacia adelante, atrás y a los lados, ese es su Espacio Social Mínimo. Usted tiene el derecho inalienable a habitar esa cápsula virtual. Nada ni nadie debería invadir ese recinto. Sin embargo, la sociedad moderna nos obliga en muchos momentos a renunciar a ese derecho. Dos de los más comunes, en una orgía y en el ascensor. Hoy hablaremos del más incómodo de

Vic García

Guatemala es tamal

Pasé muchos sábados frente a la olla de masa sobre una parrilla ingeniosamente improvisada con un aro de llanta y tres tubos por patas. Batíamos la masa a un ritmo preciso con ángulo exacto. El método me lo enseñó mi abuela, como a ella su abuela y su abuela antes que ella, allá por el año 125 A.C. La masa para los tamales. Afuera de mi casa, en la entrañable colonia Roosevelt se prendía un foco rojo al caer la

Vic García

A propósito de propósitos y despropósitos

Los gimnasios atorados de gente, las estanterías de productos integrales y light saqueadas, los nutricionistas forrándose de billete, los restaurantes de comida rápida abandonados. Es enero, mis gentes y todo mundo decidió atorarse de pierna, tamales y guaro en diciembre. Ahora es menester cumplir uno de los dos propósitos más populares del mundo: perder peso, el otro es dejar de fumar. Curiosamente los dos más comunes, pero también los más difíciles. El primero, si se quiere hacer de manera sana,
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