Corrupción o justicia: la batalla definitiva

MP y CICIG han solicitado antejuicio contra los ex secretarios generales de los tres partidos políticos más votados en las elecciones de 2015, por financiamiento electoral ilícito. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

MP y CICIG han solicitado antejuicio contra los ex secretarios generales de los tres partidos políticos más votados en las elecciones de 2015, por financiamiento electoral ilícito. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Guatemala libra, en estos momentos, una batalla decisiva en la lucha contra la corrupción.

La Fiscal General, Thelma Aldana, y el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, Iván Velásquez, solicitaron este viernes 25 de agosto que se inicie un trámite de antejuicio contra el Presidente de la República, Jimmy Morales.

No es el único antejuicio que el MP y CICIG han pedido en las últimas horas: la solicitud por retirarle la inmunidad a Morales se suma a la de los diputados Orlando Blanco y Roberto Villate. Los tres personajes fueron Secretarios Generales de los tres partidos políticos más votados en las últimas elecciones: FCN Nación, UNE y Lider, respectivamente  

Los tres enfrentan la misma sospecha: haber recibido financiamiento electoral de manera ilícita en las últimas elecciones, un delito de cuello blanco que Velásquez ha calificado, con toda razón, como “el pecado de origen de la democracia guatemalteca”.

Días antes de que el MP y CICIG solicitaran estos antejuicios, se supo que el presidente Morales había solicitado una reunión con el Secretario General de la ONU en Nueva York.

La información disponible hasta entonces –y que el gobierno nunca desmintió categóricamente, pese a que tuvo la oportunidad de hacerlo—es que Morales solicitaría la remoción de Iván Velásquez en la ONU y que de no obtenerla, lo declararía "persona non grata".

El pulso que veremos en los próximos días es ese: la inmunidad del mandatario y por ende su permanencia en el poder versus la permanencia de Velásquez al frente de la CICIG en el país.

La pregunta simple es esta: ¿queremos que la CICIG e Iván Velásquez continúen con la lucha anti corrupción que han iniciado o queremos entregarle irremisiblemente el poder a los titiriteros de las mafias, de la Juntita, del Congreso, del Mariscal Zavala, de los que se esconden en las sombras? 

Es probable que muchos vean con inquietud la sucesión de Morales. Y en efecto, lo es. Pero es preferible enfrentar esa crisis, en el marco de un proceso de largo aliento de lucha contra la corrupción estructural que está enquistada en el país, que abandonar esa batalla y dejar al país en su ruta irremisible hacia el Estado Fallido, tirado como hueso, para que se lo peleen a dentelladas los perros de las mafias y sus mercenarios.

Este pulso se ha venido preparando desde hace semanas en redes sociales, donde ha habido un esfuerzo titánico por presentar la lucha contra la corrupción como una batalla ideológica y a quienes la apoyamos, como enemigos de la empresa privada, del mercado y la propiedad.

Esa avalancha de descalificaciones son una trampa.

Lo que está en juego hoy no es ni siquiera el futuro del país: es su viabilidad misma. ¿Queremos seguir con ese sistema corrupto que genera fortunas instantáneas mediante la alianza incestuosa entre políticos, "empresarios" socios de políticos que saquean al Estado vía contratos y criminales puros y duros que trafican toda suerte de ilícitos? 

Para mí, la única esperanza de Guatemala es desterrar a las mafias que nos han gobernado y sometido por años, y que se han enriquecido con el dinero que debió servir para construir escuelas, hospitales, carreteras, drenajes y sistemas de agua potable.

Hay momentos y batallas definitivas en la historia. Esta es una de ellas y yo voy por la justicia, por combatir a los corruptos. ¿Y usted?

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

25 de agosto de 2017, 19:08

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