Desde la trinchera

El libro del coronel Edgar Rubio ha generado debate. (Foto ilustrativa: Archivo Nuestro Diario)

El libro del coronel Edgar Rubio ha generado debate. (Foto ilustrativa: Archivo Nuestro Diario)

Desde el cuartel se titula pero debió haberlo llamado Desde la trinchera.

Pude leer estos días una parte del libro escrito por el Coronel Edgar Rubio. Lo que algunos anunciaban como una revelación de los entresijos de un acuerdo entre militares y empresarios por el control de Guatemala por parte de un testigo, no deja de ser el relato de un punto de vista más.

Rubio no jugó un papel predominante en ningún ámbito de toma de decisión y por lo tanto no pudo haber dado testimonios sustantivos, y no los da.

Da su interpretación. Aceptable como la de cualquier otro pero en su mayor parte, mera opinión (nada en contra de las opiniones tiene un “opinólogo” profesional como el firmante pero hay que darles su justo lugar y no es el de la evidencia).

Tiene sin duda el valor de ser un punto de vista atípico dentro de la institución castrense y ha abierto un interesante debate. No mucho más. Lugares comunes y verdades simplonas no ayudan a entender el complejísimo entramado de la política chapina.

La trinchera ideológica sirve para algunas cosas pero no para construir en momentos de transición. La oportunidad que abrió 2015 seguirá ahí en 2019 pero después de ese año electoral seguramente se volverá a cerrar.

Atrincherados, discutiendo las razones de la caída del muro, conseguiremos nada. El intento de ideologizar el discurso anticorrupción es de los episodios más tristes de 2017, parcialmente exitoso en una cosa: sembrar más desconfianza entre grupos ya polarizados.

No es un logro tan difícil este de enfrentar más lo enfrentado, pensarán con razón algunos, pero si hubo alguna magia en 2015, fue precisamente que las disputas guerrafriístas no florecieron.

Cada quien parece estar en su refugio ideológico esperando temeroso el ataque de “los otros”. Pero esa lleva mucho tiempo sin ser la batalla…a ver si nos enteramos de una vez. Los que han acaparado poder político en Democracia poco saben y menos les importan las ideologías.

Mientras unos y otros se acusan de haber llevado a la ruina al país, los caciques saqueadores están felices presentando sus “nuevos” vehículos electorales. Sí, me refiero al Movimiento Reformador (risas por lo de reformador) cascarón antes (¿o todavía?) propiedad de Alejandro Sinibaldi, modélico ciudadano.

Cada uno desde su trinchera, acuartelados en viejos odios, en profundas desconfianzas sembradas en gran medida por los que nunca tuvieron ideología sino un ansia infinita de enriquecerse con el dinero ajeno. Torpes que somos porque nos dejamos.

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05 de julio de 2017, 05:07

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