Recomendaciones para mejorar la postura y evitar dolores

En los ambientes laborales es frecuente pasar mucho tiempo sentado. (Foto: iStock/ Infobae) 

En los ambientes laborales es frecuente pasar mucho tiempo sentado. (Foto: iStock/ Infobae) 

Cuando el dolor de espalda se instala, ya es tarde. Es una consecuencia, producto de sostener una mala postura durante un tiempo.

Lo ideal es no llegar a sentir dolor, prestar atención a las situaciones en las que forzamos al cuerpo al adoptar posiciones viciosas o cuando lo sobreexigimos con esfuerzos que no está preparado para afrontar.

Para identificar con mayor facilidad las malas posturas recurrentes, debes aplicar estos sencillos consejos: 

– En casa

Si vamos a estar mucho tiempo parados, por ejemplo cocinando o planchando, lo ideal es tener un pie levantado. Usar un apoyo (libros, las viejas guías de teléfono o una pequeña tarima) para apoyar el pie, flexionando un poco la rodilla. Eso evita la curvatura a nivel de la columna

Para dormir: Lo mejor postura para el descanso es la posición fetal. eD costado y con las rodillas flexionadas cerca del pecho. (Foto: Infobae)
Para dormir: Lo mejor postura para el descanso es la posición fetal. eD costado y con las rodillas flexionadas cerca del pecho. (Foto: Infobae)

Nunca debes correr cosas pesadas con los pies y menos aún cruzar un pie sobre otro para empujar algo que esté en el piso. La forma correcta de levantar un peso es flexionar las rodillas, levantar el objeto y llevarlo cerca del cuerpo, luego levantarlo y trasladarlo.

Lo mismo ocurre al girar con algo pesado en los brazos. Primero levantarlo de la forma anterior, acercándolo al cuerpo y luego rotar todo el cuerpo, con los pies de frente a donde tengas que dejar el peso.

– En la oficina

En principio, hay que tener una buena silla y en este caso no implica gastar dinero en costosos muebles diseñados, sino contar con una silla cómoda y con buen respaldo, que pase el medio de la espalda.

Para evitar la lumbalgia hay que sentarse con la espalda derecha y la cola bien apoyada en la base del respaldo, manteniendo una postura erguida. El asiento no debe ser demasiado largo, no debe tocar el pliego detrás de las rodillas.

Los pies deben quedar bien apoyados en el suelo, no colgando. Si por la altura necesaria no llegamos a bajar los pies al suelo, hay que buscar un apoyo: una tarima o alguna guía de teléfono que ya no se use. Cuando los pies no llegan al piso, también es efectivo cruzar una pierna sobre otra, por turnos.

La distancia entre el escritorio y la silla tiene que ser regulada y permitir trabajar cómodos sin extender demasiado los brazos, manteniéndolos semiflexionados.

Lo importante es no tener la espalda encorvada o lejos del respaldo de la silla, los brazos extendidos, o el peso mal repartido. Estas posturas viciosas, muchas veces involuntarias, se sostienen durante las largas jornadas laborales y terminan causando problemas a las personas.

Es ideal levantarse cada tanto, estirarse, soltar las manos y el cuerpo, dar unos pasos o caminar un poco aunque sea dentro de la misma estancia.

*Con información de Infobae

 

21 de julio de 2017, 17:07

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