Los vampiros sí existen

Analiza las personas a tu alrededor. ¿Se comportan algunas como vampiros? (Foto: Fondos10.net)

Analiza las personas a tu alrededor. ¿Se comportan algunas como vampiros? (Foto: Fondos10.net)

Las leyendas sobre vampiros han estado presentes a lo largo de la historia en varias civilizaciones.

A partir de algunas experiencias y lecturas personales, yo ahora estoy convencido de que estos seres existen, están alrededor de nosotros y es de vital importancia aprender a reconocerlos para protegernos de ellos.

Quiero compartir alguna información útil que he recopilado sobre este misterio de los vampiros para que ustedes reflexionen y saquen sus propias conclusiones.

Para comenzar, analicemos los rasgos clásicos del vampiro en su versión occidental para entender su simbología:

  • Necesitan sangre (preferentemente humana) para vivir
  • No pueden salir a la luz del sol y por eso se mueven en la oscuridad de la noche
  • No se reflejan en el espejo
  • Para matarlos, hay que atravesarles una estaca de madera en el corazón

La sangre simboliza el calor vital que corresponde al soplo divino o al espíritu: significa vitalidad, vida, emociones, fuego (Diccionario de los Símbolos – Jean Chevalier / Alain Gheerbrant).

El corazón es el lugar donde simbólicamente viven todas las emociones y sentimientos: el motor de la vida y del espíritu.

La oscuridad y la noche significan falta de entendimiento: vivir en la ignorancia.

El espejo simboliza la verdad; el hecho de no reflejarse se traduce a no poder confrontarse con las verdades, con lo que uno es realmente, porque las verdades son muchas veces dolorosas, crueles, insoportables.

La estaca de madera representa a la madre, la sabiduría y la muerte, también la transmutación (Diccionario de los Sueños de Emilio Salas).

La luz del sol representa el entendimiento: el fin de la oscuridad, salir de la ignorancia.

Este desglose de la simbología de los vampiros revela un panorama más real de lo que entraña su representación. Para terminar de aterrizarlo a nuestra realidad, les pregunto: ¿han experimentado en sus relaciones e interacciones con otras personas, episodios en los que luego de un intercambio de palabras o convivencia, los envuelve un sentimiento de baja de energía, tristeza o decaímiento?

Clásico el caso cuando nos despertamos de buen humor, llenos de vitalidad, y al llegar a la oficina nos llama ese jefe amargado, que nos habla 10 minutos y al regresar a nuestro puesto de trabajo, toda ese entusiasmo se perdió y estamos abatidos. Señoras y señores: ese es un VAMPIRO ENERGÉTICO. El vampiro consciente o inconscientemente les quitó su energía vital y ustedes, al no reconocerlo, perdieron un poco de su vida.

Describir al vampiro-energético no es fácil, porque generalmente ellos se camuflan y tienen la habilidad de agotar incluso a distancia la energía de otros.

Vamos a nombrar algunos de los vampiros más conocidos o fáciles de detectar, aunque hay muchos más:

  • El chismoso: su tema es calumniar por la espalda, a través de comentarios falsos.
  • El malhumorado: elige a sus víctimas para repartir su malhumor y su ira, su fuente de energía es conseguir que alguien se enoje como él.
  • El sufrido: hace todo para generar lástima, le encanta vivir de víctima y todos tienen la culpa de sus desgracias, menos él.
  • El funesto: anuncia todo tipo de tragedias, llega con las peores noticias, las desgracias en la política o economía, y cualquier otra situación que pueda infundir temor en sus víctimas.
  • El hipocondríaco: cada día aparece con una enfermedad nueva, es su manera de llamar la atención de sus víctimas, despertando en ellas compasión y cuidados. 
  • El controlador: uno de los peores tipos de vampiros. Se disfraza de bondad y así merma toda la energía posible. Aparenta trabajar para sus víctimas, las cuales se sienten terriblemente culpables cuando comienzan a liberarse de los sofocantes controles del vampiro. Muchas relaciones sentimentales parten de este tipo de interacción.

Algunas formas y medios para defenderse de un vampiro energético:

  • Como primer punto están el conocimiento y reconocimiento de su existencia.
  • El segundo paso es el entendimiento. ¿Por qué esa persona se ha convertido en un vampiro energético? ¿Acaso actúo yo como vampiro energético?
  • Armarse con amor propio: muchas víctimas llegan a esa condición por falta de amor propio, lo que empodera a los vampiros para drenarles su vitalidad.
  • Reconocer que muchos vampiros energéticos viven en nuestra mente: son emociones y pensamientos negativos que pueden drenar nuestras fuerzas, convirtiéndose en depresiones, enfermedades físicas y en los peores casos desembocando en suicidios.

Aunque parece muy complicado ganar la batalla contra estos nefastos seres (algunos incluso existen solo en tu interior), todo parte de reconocerlos y sacarlos a luz del entendimiento donde se mueren y te dejan en paz. Nadie ni nada puede robarte tu energía sin tu consentimiento para ello.

¡Despierta tu conciencia y vive plenamente!

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29 de julio de 2017, 01:07

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