Acabemos con la fafa, señor Presidente, pero en serio

El presidente Jimmy Morales vociferó contra la prensa (Foto: AGN)

El presidente Jimmy Morales vociferó contra la prensa (Foto: AGN)

El presidente Jimmy Morales volvió a salirse de sus casillas.

Molesto con las críticas que ha recibido, interrumpió un acto oficial para lanzar una perorata colérica en contra de la prensa. "Se acabó la fafa, se acabó la publicidad", enfatizó. "Perdónenme señores de los medios de comunicación, Guatemala ya no puede seguir pagando publicidad".

Yo celebro que el presidente Morales quiera acabar con la "fafa", es decir, con los sobornos de los periodistas. Pero eso sí, que sea serio, que haga denuncias claras, no que levante acusaciones a medias con las que además, intenta victimizarse.

La corrupción ha manchado a todos los gremios de este país, incluida la prensa. Claro que hay periodistas corruptos y le hacen un daño enorme a la profesión y a la industria. Bien harían las autoridades en desmontar esas redes de extorsión y chantaje que existen a todo nivel: desde los periodistas huérfanos de medio, que pululan en eventos políticos sin que nadie sepa en dónde trabajan, hasta los ejecutivos que pesan en la toma de decisiones editoriales y las voces que tienen influencia.

Los periodistas escuchamos muchos rumores acerca de quiénes cobran "fafa" pero casi siempre, las acusaciones se quedan ahí, en chismes sin pruebas, porque pocos se han atrevido a respaldarlas. El gobierno podría desenmascarar a muchos de estos personajes si quisiera, haciendo públicas las planillas de varias instituciones y revelando contratos de "asesorías" turbias.

Hay periodistas que trabajan o han trabajado en el sector público, como comunicadores, en plazas lícitas. Pero hay quienes tienen sobresueldos o contratos injustificables que comprometen su independencia. Lo hemos visto, y aquí lo hemos publicado, por ejemplo, en el Deporte, y también en el Congreso. Puedo decir que incluso nos hemos llevado sorpresas desagradables, al encontrar a excompañeros de trabajo, colegas a quienes creíamos apreciar, en posiciones incompatibles con responsabilidades en algún medio. 

El presidente Morales le haría un gran servicio al gremio periodístico y al país, si revelara y denunciara, pero en serio,  a los periodistas que solapadamente fungen como "asesores", "estrategas de comunicación" o contratistas de varias entidades del Estado.

Ahora bien, el lujo que no puede darse el presidente es que lo domine el mal genio y ponerse a lanzar acusaciones al aire que solo desnudan su incapacidad de aceptar críticas. Sobre todo, porque para infortunio del mandatario, las críticas, en especial las más recientes, están más que fundamentadas. Su hijo y su hermano han sido acusados de participar en la falsificación de una factura, con ayuda de un contratista del Sistema Penitenciario que para más inri es compañero de partido y aliado político del presidente. El asunto pinta muy mal y a Morales lo que le queda es paliar daños y aplicar correctivos.  

Pero más allá de eso, el presidente también queda mal al confundir la fafa con publicidad. No son la misma cosa. Que el gobierno paute espacios comerciales en medios, es legítimo y no significa que con esos espacios compre al medio en sí mismo. Pero vayamos más a fondo ahí: ¿cuáles son los medios que han recibido la mayor parte de los millones de los que habla el presidente? ¿Quiénes son los realmente beneficiados con los contratos de propaganda gubernamental?

En buena medida, se trata de publicidad televisiva y radial. Los medios que sobresalen en la facturación estatal, específicamente el consorcio de televisión abierta y algunas cadenas radiales afines, no han destacado jamás por ser críticos del poder estatal. ¿Entonces dónde está el "dolor de los medios" del que supuestamente habla el presidente? Jimmy Morales está hablando fantasías. 

La mayor parte de las críticas que ha recibido el mandatario se originan en errores reales que él y su entorno cercano han cometido: el principal, calcular que estaba en condiciones de gobernar con cero conocimientos y experiencia en asuntos de Estado y el segundo, despositar su confianza en una guardia pretoriana que brillaba por su absoluta falta de idoneidad.

A lo largo de mi carrera, varias veces he comentado el despilfarro del gobierno en contratos publicitarios. Si los quiere cortar el presidente, sea, que lo haga. Pero que no venga luego a contratar call centers para cantarle alabanzas o poner en redes sociales videitos de una nueva versión del himno. ¿Por que acaso eso no es propaganda?

Lo que realmente sirve, en política, son acciones y obras que afecten y cambien, de manera positiva, la vida de la gente. Ojalá vieramos de eso. Pero seamos condescendientes con el presidente, atendamos que llegó al poder "de chuza", sin estar preparado...Podríamos conformarnos con menos: si demostrara, con acciones reales, no con arrebatos vacíos, que está dispuesto a combatir las estructuras que alimentan la corrupción.

Pero ahí es donde el presidente queda debiendo, porque en vez de arremeter con fuerza y hasta el final, vocifera acusaciones pasivo agresivas y luego, se pone a bailar punta.

 

 

 

 

 

20 de septiembre de 2016, 10:09

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