Ampliación de Canal de Panamá se convierte en una ciudad fantasma

Grúas detenidas, material de construcción desperdigado, gigantescas paredes a medio hacer y un tremendo silencio es el paisaje actual en las obras de ampliación del Canal de Panamá, un panorama más parecido a una ciudad fantasma que a la “megaobra” llena de vida que era tan sólo hace semanas.

Decenas de camiones, retroexcavadoras y otros vehículos de construcción perfectamente aparcados, dan la bienvenida a las obras de ampliación del Canal en Cocolí, en el Pacífico panameño.

Las obras de ampliación se detuvieron luego de que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), encargado de los trabajos, fracasaran en alcanzar un acuerdo para refinanciar el proyecto.

GUPC exige a la ACP, desde diciembre pasado, que le reconozca un sobrecosto de 1 mil 600 millones de dólares para continuar los trabajos.

Lo que hace un par de meses era un hervidero de 5 mil obreros en Cocolí, construyendo las nuevas esclusas del Canal, este miércoles es una trocha polvorienta repleta de hierros, vigas y tuberías abandonadas.

En Cocolí, una zona rodeada de pequeñas montañas a la entrada del Pacífico, deben construirse las nuevas esclusas para que los barcos de más de 12 mil contenedores accedan a la vía o salgan de ella por el Océano Pacífico.

Aparte de los pájaros que sobrevuelan bajo un intenso sol, solo se observan unos 20 operarios en medio de los equipos detenidos y los materiales dispersos.

"Es una ciudad fantasma en comparación a lo que había hasta finales de noviembre", comentó Gustavo Rivas, gerente encargado de la construcción de las esclusas en el sector Pacífico.

¿Ustedes no oyen ruidos, verdad? Ese es el mejor síntoma para saber si una obra de construcción está progresando o no. Esto es una desolación total
Gustavo Rivas
, gerente encargado de la Construcción

La veintena de grúas que forman parte del paisaje están todas detenidas junto a servicios móviles descuidados, andamios, generadores de corriente, equipo abandonado y aguas estancadas: un hotel cinco estrellas para el "aedes aegypti", el mosquito transmisor del dengue.

Un camión pick-up rompe la monotonía con varios obreros a bordo, en el mismo lugar donde el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitó las obras hace casi tres meses.

Bajo los toldos destinados a los trabajadores, se puede ver aún lo que fue un antiguo comedor, donde varios recipientes para enfriar la bebida parecen haber sido testigos de la estampida. También hay varios bidones con el logotipo de GUPC.

"Hace tres meses nadie esperaba esto. Aquí perdemos todos; esta situación no es buena para nadie", aseguró en anonimato un operario de la Autoridad del Canal de Panamá encargado de vigilar "para que nadie se lleve las cosas" aprovechando la situación de incertidumbre.

Según la ACP, de los 10 mil trabajadores que laboraban en la construcción de las esclusas tanto en Cocolí como en Gatún, en la provincia de Colón (norte), solo quedaban el martes unos 650 en el campo de operaciones.

En Colón, varios trabajadores rezaban ante la incertidumbre que enfrentan ahora.

"Yo creo que es una irresponsabilidad de GUPC hacer esto. No sé qué se han creído estos señores, firman un contrato, hacen una licitación y después no cumplen. Es inaudito", aseguró el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.

05 de febrero de 2014, 19:02

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