Ni los padecimientos de salud, ni el cansancio de los años, impidió que Estela Fajardo se uniera a los miles de guatemaltecos que este 27 de agosto clamaron a una voz por la renuncia del presidente Otto Pérez.
Con 98 años encima, Fajardo le solicitó a la persona que cuida de ella que la llevara a la Plaza de la Constitución, porque no podía quedarse en casa mientras todos sus hermanos manifestaban por un mejor país.

A pesar del calor y del sol abrasivo, la mujer llegó en una silla de ruedas, pues además de insuficiencia renal, sufrió una fractura en el fémur. Al acercarse al Parque Central, todos los guatemaltecos que la observaban aplaudían.
Fajardo, que ondeaba una bandera con una sonrisa en el rostro al ver a los miles de ciudadanos unidos, iba acompañada de su sobrino.

Emily García, una de las jóvenes que acudió a la protesta, dijo que Estela es un ejemplo porque en sus condiciones asistió, mientras que muchos guatemaltecos contando con el tiempo y la suficiente salud se quedaron en casa.




