La sangrienta guerra entre dos grupos criminales de Brasil

La tregua entre la PCC y el Comando Vermelho terminó en 2016. (Foto: Camaçari Aquitem)

La tregua entre la PCC y el Comando Vermelho terminó en 2016. (Foto: Camaçari Aquitem)

Desde octubre del año pasado las cárceles brasileñas se han convertido en campo de una batalla sangrienta entre presos que hasta ahora ha cobrado más de 150 vidas.

Esta ola de violencia está relacionada con una guerra que empezó recientemente entre los dos mayores grupos criminales del país carioca: la PCC, Primeiro Comando da Capital (Primer Comando de la Capital), y el Comando Vermelho (Comando Rojo).

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El PCC fue creada en 1992 y actualmente es la banda más grande de Brasil con 130 mil miembros activos, de los cuales cerca de la mitad está en prisión. Mientras que el Comando Vermelho inició operaciones en 1969, pero en 2008 varias de sus células fueron desarticuladas y, erróneamente, las autoridades lo creyeron extinto.

Según el servicio secreto brasileño, durante dos décadas ambas bandas cooperaron entre sí, pero la PCC invadió territorio del Comando Vermelho lo que tensó la relación. En 2016 el líder de la PCC, Marcos Camacho, difundió una carta escrita a mano en la que le declaró la guerra al Comando Vermelho. Esta agrupación respondió en una canción "funk" que "la guerra acaba de comenzar".

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El 16 de octubre miembros de la PCC asesinaron 25 militantes del Comando Vermelho en la cárcel de Monte Cristo y horas más tarde los rojos respondieron quemando vivos a ocho prisioneros de la PCC.

Este año, los enfrentamientos se volvieron más sangrientos. El 1 de enero se registró una batalla que duró cerca de 17 horas en la cárcel de Anis Jobim, en la que fueron asesinadas cerca de 60 personas, varias de ellas decapitadas.

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El 6 de enero fueron asesinados 33 prisioneros del Comando Vermelho y el 14 del mismo mes otros se registraron otros 26 asesinatos en un motín que duró cerca de 14 horas.

Las autoridades brasileñas contemplan construir cinco nuevas cárceles y contratar a 6 mil guardias para intentar frenar la ola de violencia, pero algunos expertos consideran que esto no será suficiente para controlar a 620 mil privados de libertad.

*Con información de RT

17 de febrero de 2017, 13:02

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