Si eres de las personas que al acercarse las fiestas navideñas, en lugar de experimentar alegría a causa de la celebraciones y regalos, sientes tristeza y desanimo, debes reflexionar en cuál es el motivo de tu reacción.
A diferencia de una depresión, los bajones emocionales siempre nacen de situaciones o recuerdos de momento infelices, por lo que es indispensable identificar el motivo para encontrar una solución.
- Recuerdos de la infancia.
- Tiempo insuficiente para compartir con la familia.
- Sobrecargo de trabajo.
- Personas negativas a tú alrededor.
- Pérdida de un ser querido.
- Soledad.
Ante la pérdida de un ser amado, es indispensable tomar un tiempo de adaptación y para estas fiestas en la que los recuerdos afloran, además de rodearte de las personas que aún están presentes, es recomendable valerse de las memorias alegres.
Si el tiempo o una gran cifra de kilómetros te impide ver a tu familia o amigos, recuerda que la tecnología te permite acortar la distancia. Una videollamada, redes sociales o una llamada telefónica te ayudarán a sentirte más cerca de tus seres queridos.
Muchas de las frustraciones de la época responden a la carencia de medios económicos para festejar o entregar regalos; sin embargo, aunque se trata de una de las conmemoraciones más comerciales, puedes optar por actividades que no requieran dinero, como visitar parques, actividades públicas o una película en casa.
Una de las mejores terapias para disminuir el sentimiento de desdicha es compartir un regalo, alimento o algún detalle a alguien que lo necesite.
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Si la soledad te agobia, llama a amigos o acuerda actividades con tus compañeros de trabajo o estudios para mitigar el vacío.
* Con información de Mejor con Salud.




