Sereno todo el tiempo, mesurado con su rabia y apoyado en su fe cristiana, Gerónimo Díaz, el papá de Kevin, el joven aficionado de Comunicaciones asesinado el 27 de abril espera "que la justicia haga su trabajo", para encontrar a los culpables.
"Por las mañanas lo primero que hacemos mi familia y yo es llorar por la muerte de mi campeón", asegura don Gerónimo, un soldador de 46 años que aún no encuentra resignación por la muerte de su primogénito.
Gerónimo lleva la cuenta exacta de los números relacionados con Kevin: vivió 17 años y 364 días y "van 44 días desde su partida".
Entre lágrimas, el apesumbrado hombre recuerda que la semana antes del lamentable suceso, le había tocado "mano" de un cuchubal. El dinero lo iba a usar para celebrar el cumpleaños de Kevin, quien cumpliría 18 años el 28 de abril, al día siguiente de su muerte.
"Quién iba a decir que ese dinero me iba a servir para su entierro...lo que son las cosas", comenta.
Kevin era la apuesta de Gerónimo, trabajaba junto a él en una empresa de estructuras metálicas. Mientras Gerónimo era soldador Kevin trabajaba como pintor y ahorraba el producto de su trabajo para estudiar ingeniería y otra parte servía como aporte para los gastos en su casa.
La familia de Kevin es muy cauta al hablar con Soy502 y el único que se dejó tomar fotografías es Gerónimo, ni sus hermanos ni su madre dejan que los retraten por el miedo a exponerse públicamente.
Para Gerónimo el panorama es muy claro, la violencia en los estadios no tiene ningún sentido y espera que la última víctima la tengan que lamentar él y su familia.




