La develación de una red de defraudación aduanera que provocó la renuncia y posterior arresto de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, ex binomio presidencial de Guatemala, provocó que los inversionistas extranjeros detuvieran sus negocios en el país durante el primer semestre de este 2015.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), durante los primeros seis meses de este año, Guatemala sufrió una caída del 26% en la inversión extranjera directa, equivalente a más de 196 millones de dólares que no ingresaron a la economía nacional.
Guatemala ocupaba el tercer puesto a nivel centroamericano en atracción de inversión, y durante este primer semestre cayó al cuarto lugar con 549 millones de dólares captados de inversión extranjera, superado por Honduras que logró crecer un 3%, captando 561 millones de dólares.
Inversión en espera
Para Paulo de León, consultor del Central American Business Inteligence (CA-BI), la crisis política detuvo la inversión extranjera, ya que muchos empresarios aguardaron el desenlace para continuar con sus negocios en el país.
De León, señaló que la crisis política inició en abril pasado y concluyó en septiembre con la renuncia de la Presidencia de Pérez Molina y su posterior arresto, y que tres días después se realizaran las elecciones con resultados sorprendentes.
El susto del Banguat
Sin embargo, lo que más preocupó a los inversionistas no fue solo el descubrimiento de “La Línea” sino el arresto de Luis Suárez, presidente del Banco de Guatemala, a quien se le acusa de fraude por el caso IGSS-PISA.
Según De León, los inversionistas vieron impactados a Suárez bajo arresto, lo cual hizo que muchas cosas se detuvieran. “Sé de una empresa que decidió ya no ingresar a Guatemala tras esta noticia. Pero luego vieron que no pasó nada y la inversión extranjera se está recuperando”, concluyó.




