Los desafíos de ser madre en Guatemala

Los desafíos de Enma los enfrentan muchas madres en Guatemala. (Foto: Goyo Saavedra)

Los desafíos de Enma los enfrentan muchas madres en Guatemala. (Foto: Goyo Saavedra)

La celebración del Día de la Madre el 10 de mayo tiene un sentido muy especial, porque la maternidad es uno de los vínculos humanos más importantes. La relación madre-hija-hijo es una de esas cosas en la vida para la cual las palabras se quedan cortas.

Antes de ser papá no alcanzaba a tener dimensión de lo que significa para una madre, en una sociedad cada vez más urbana, vivir su maternidad. La posibilidad de ser testigo privilegiado de la maternidad de mi esposa, y el ineludible ejercicio de cotejarlo con la realidad de muchas madres en las comunidades donde trabajé, me llevaron a una conclusión: en Guatemala la realidad de las madres trabajadoras es cuesta arriba no importando la condición socioeconómica

Por un día de trabajo, a Enma le pueden quedar 10 quetzales. (Foto: Goyo Saavedra)
Por un día de trabajo, a Enma le pueden quedar 10 quetzales. (Foto: Goyo Saavedra)

En 2014 conocí “San Rafael”, una comunidad semi urbana cercana a la aldea El Jocotillo, Villa Canales. Los pobladores de San Rafael que no obtienen trabajo en las fincas y fábricas cercanas, han optado por movilizarse los 40 kilómetros de distancia hasta la ciudad para poder trabajar, algo mucho más complejo para las madres. 

Enma es madre de 5 hijos en San Rafael, y me contaba que sus opciones laborales eran muy escasas no sólo por las pocas oportunidades que se generaban alrededor sino también por la responsabilidad del cuidado de sus hijos. A su esposo, en las mejores épocas, le pagaban Q.40.00 por jornal, ella trataba de aportar al hogar con las opciones que lograba encontrar. Su dilema más grande siempre era decidirse por dejar a sus hijos. Juanito, el más pequeño, en ese entonces tenía dos años.

Cuando las vecinas le hablaban de un trabajo doméstico en la ciudad, Enma entraba en ese dilema. Me decía: “Con uno o dos meses, uno sale de algunas penas… pero luego uno piensa ¿y si me les pasa algo?...así no vale la pena.” Además ella me explicaba que el reto no era sólo el cuidado (de los dos más pequeños) y la seguridad, sino el balance de lo obtenido: “Póngale que me cobren 20 quetzales por verlos en la mañana y pago 20 de transporte, me quedan 10 quetzales, porque me ofrecen a veces 50 quetzales”. Al preguntarle si algún vecino o familiar le vería a sus hijos sin costo, ella me respondió: “uno o dos días le hacen favor…ya más tiempo no porque sí es trabajo…mi hermana y las vecinas también están en las mismas.”

Similares testimonios encontré en colonias y asentamientos en las zonas 5 y 7 de la ciudad y en Villa Nueva y por eso me atrevo afirmar que es una realidad extendida. La realidad de las madres es un claro síntoma de la cada vez más grande brecha entre las políticas sociales enfocadas en la persona y las expectativas de crecimiento económico que se trazan en lo macro. Salvando los temas éticos y legales relacionados con el salario mínimo y su cumplimiento, la realidad muestra otras barreras a las posibilidades de ingresos familiares. Si Guatemala añora un crecimiento y desarrollo económico distinto al obtenido en años anteriores, esa realidad no puede ser desatendida.

La realidad de las madres guatemaltecas siempre es difícil. (Foto: Goyo Saavedra)
La realidad de las madres guatemaltecas siempre es difícil. (Foto: Goyo Saavedra)

Esta desatención se refleja en los indicadores de inversión estatal en estos rubros. En 2015 el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) dedicó su boletín 18 a la primera infancia, en una parte del mismo se realizó un análisis del gasto público (2007-2014) por su finalidad y a la luz del mismo se puede concluir que se destina el mismo porcentaje para salud que para orden público y seguridad.

De dicho análisis sorprende aún más que el gasto en protección social sea nulo, en el enfoque de primera infancia. Esos mecanismos de enfoque de gasto (y las condiciones que los generaron) son violentos, porque sabotean la posibilidad de futuro. Toda la violencia que generan estas carencias sociales será convertida por quienes la padecen en una fricción social que evita la posibilidad de cohesión.

Los aspectos que se conjugan en la realidad de las madres trabajadoras van más allá de la generación de recursos económicos, o de un debate emocional de las madre sobre ¿trabajar o no trabajar?. Es un asunto de interés social el proveer las condiciones necesarias a las madres y la primera infancia para un desarrollo pleno.

Después de celebrar el Día de la Madre, toca reflexionar sobre la necesidad de revisar y ampliar (en garantías y derechos) todo el marco legal y políticas públicas vinculadas a la maternidad y junto con ellas las relacionadas con primera infancia. Allí está el futuro de nuestra sociedad. 

10 de mayo de 2016, 15:05

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