El doloroso éxodo de El Cambray: adiós al esfuerzo de muchos años

El silencio de la madrugada fue interrumpido por una fila de camiones del Ejército de Guatemala, que ingresaban por la calle principal de El Cambray II, la misma por la que cientos de rescatistas han evacuado a las víctimas del deslave ocurrido el 1 de octubre.

Desde las 3 horas, los habitantes de las casas que no quedaron soterradas en el deslizamiento, ingresaron para empacar y recoger la mayor cantidad de sus pertenencias. Como lo anunció la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), los habitantes tendrán espacios de cuatro horas en promedio para cargar los camiones que les brindan apoyo gratuito y llevar sus pertenencias a una bodega o casa de un familiar.

Camiones proporcionados por el Ejército apoyaron a las familias de El Cambray II en el traslado de sus pertenencias. (Foto: Wilder López/ Soy502)
Camiones proporcionados por el Ejército apoyaron a las familias de El Cambray II en el traslado de sus pertenencias. (Foto: Wilder López/ Soy502)

Para que esto no interrumpa las labores de rescate en la zona de la tragedia, deben iniciar de madrugada y dejar libre la vía a los socorristas a las 7 horas en punto.

Todo lo que queda atrás...

Ocho días después de la tragedia, los pobladores de la zona de Residenciales Pradera, y otras cercanas al centro de la colonia, regresaron en la oscuridad, con el tiempo limitado. Revivir los momentos de angustia del 1 de octubre, no fue fácil.

Cuidando sus pertenencias en los camiones, decenas de pobladores dejan atrás una vida. (Foto: Wilder López/ Soy502)
Cuidando sus pertenencias en los camiones, decenas de pobladores dejan atrás una vida. (Foto: Wilder López/ Soy502)

"Yo estaba aquí sentado", dice Sergio Méndez, uno de los habitantes de la zona cercana al deslizamiento, mientras señala la acera. "Estaba platicando con una amiga, cuando la montaña se partió, y fue como que una nube de tierra nos envolviera. Solo se vía los relámpagos que lanzaban los cables de electricidad... de milagro lo estamos contando hoy", asegura.

Sergio, el habitante de la casa celeste junto a la maquila, que luce aún una bandera de Guatemala al frente, pudo trasladar una parte de las pertenencias de su familia.

Él está albergado mientras que su tía, de 65 años, propietaria de la casa, se hospeda en casa de sus jefes tras lo ocurrido.

Recuerdo cómo venimos... y no puedo creer cómo nos vamos...

Miriam Zepeda corría apresurada por la calle principal de El Cambray II. Hace un año compró una casa de esquina en el área de Residenciales Pradera, sin imaginar lo que le esperaba. "Llegamos aquí llenos de ilusión pues habíamos logrado tener algo propio con mucho esfuerzo... me cuesta creer cómo nos vamos... en esta angustia que no nos deja nisiquiera evolucionar todo lo que nos ha cambiado la vida en solo una semana".

Camiones cargados con camas, cabeceras, mesas, comedores, amueblados de sala, televisores, estufas, refrigeradores, jaulas, cunas y decenas de objetos más, salieron a las 7 horas en punto rumbo a Santa Catarina Pinula.

Una semana que les cambió la vida para siempre

 

En una semana, estos pobladores vivieron la pesadilla más impactante de sus vidas, vieron desaparecer a los amigos y vecinos, tuvieron abandonar sus viviendas y hospedarse donde pudieran, y también tuvieron que hacer que todo el fruto del trabajo de sus vidas cupiera en un camión con destino incierto. 

Sin embargo, hoy están agradecidos porque pese a todo, están con vida y a la vez convencidos de que esto es lo que deben hacer. "No podemos quedarnos aquí... uno cree que nunca le va a pasar algo como esto y mire... nos salvamos pero aquí no puede volver a vivir nadie, nunca más", asegura Sergio.

 

10 de octubre de 2015, 09:10

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