Colin Lambert, un bebé de año y medio, hizo una travesura que mereció que llamaran a los bomberos en Tennessee, Estados Unidos. Su abuela lo cuidaba, pero se descuidó un momento y terminó dentro de una máquina de peluches.
Según ha contado su abuela, el pequeño niño estaba jugando tranquilamente. Pocos segundos de desconcentración bastaron para que el bebé, atraído por los peluches, intentara meterse en la máquina. Lo hizo subiéndose por una lámpara. La señora se dio cuenta y quiso evitarlo, jalándolo de los pies. Pero el pequeño travieso la empujó con sus pies, lo cual le sirvió de un impulso extra, para lograr caer en el mar de peluches.
Por un momento, quedó de cabeza, pero sin asustarse, logró sentarse y ponerse a jugar.
Los bomberos tardaron pocos minutos en llegar y rescatarlo. Lejos de que el niño se asustara, le causó alegría ver a los socorristas. Según la abuela, el niño había planificado su travesura y no iba a desistir hasta lograrlo.
Pese a que este niño logró arrancar sonrisas y todo salió bien, en Estados Unidos se han registrado varios casos similares, por lo que piden a los adultos a tener más cuidado, porque podría terminar en tragedia.
Luego de que ocurrió todo, Colin pudo elegir un peluche y llevárselo de recuerdo. Quizá, cuando tenga mayores nociones de conocimiento, vea el peluche y le cuenten su historia.
Con información de The Huffington Post.



