En medio del peor tifón que azotó Filipinas en la últimas tres décadas, se logró escuchar el primer llanto de Bea Joy Sagales, bebé que nació en un aeropuerto de Tacloban, donde se refugiaban cientos de afectados, incluyendo a su madre, Emily Ortega.
La pequeña fue una luz de esperanza en un país donde este fin de semana se reportaron más de 10 mil muertos debido a las catástrofes desatadas por el tifón Haiyan.
Médicos militares ayudaron a Ortega en la labor de parto y al final el capitán Victoriano Sambale, uno de los médicos que atendió el caso en el aeropuerto, dijo que "la niña está bien", pero que enfrenta muchos riesgos debido a posibles infecciones, pues no pudieron esterilizar los materiales.
El tifón ha perdido fuerza, dejó Filipinas y se dirige a Vietnam, donde unas 600 mil personas ya fueron evacuadas.




