¿Qué espera el MP para ir por Sinibaldi? ¿Otros 18 millones?

Giran órdenes de captura en contra de Alejandro Sinibaldi y Erick Archila, exministros de Estado en el gobierno de Otto Pérez Molina. (Foto: Archivo/Soy502) 

Giran órdenes de captura en contra de Alejandro Sinibaldi y Erick Archila, exministros de Estado en el gobierno de Otto Pérez Molina. (Foto: Archivo/Soy502) 

Si Alejandro Sinibaldi no cae luego de que los propietarios de la empresa brasileña Oderbrecht confesaran que pagaron 18 millones de dólares en sobornos al gobierno de Guatemala, no sé qué más hará falta para que lo persigan por la escandalosa corrupción que propició durante su gestión como ministro de comunicaciones.

Resulta increíble que, hasta la fecha, Sinibaldi ande suelto por el mundo, seguramente disfrutando de su libertad en la Toscana o en las costas de Amalfi; mientras que varios de sus colegas corruptos están guardando prisión por hacer menos "travesuras" que él.

Contexto: Sinibaldi califica de "hoja shuca" el documento que lo vincula con OAS

Ahora, el escándalo vuelve a perseguir al famoso Sipi; esta vez, desde el ámbito internacional.

El caso Lava Jato pone a Guatemala en el epicentro de una serie de hechos criminales que pasarán a la historia por su descarada magnitud, además de revelar los asquerosos tratos bajo la mesa que existen tras buena parte de las obras de infraestructura pública.

Los jefes de Oderbrecht se declararon culpables en Estados Unidos de haber montado una unidad de negocios dentro de su consorcio, cínicamente llamada "La División de Operaciones Estructuradas", cuya función específica era pagar sobornos a gobiernos y partidos políticos de hasta 11 países. Ahí estamos en compañía de Panamá, Argentina, Colombia, Ecuador, México, República Dominicana, Perú, Venezuela, Angola y Mozambique.

En la confesión que recién se hizo pública no se especifica quién recibió el dinero en cada país. Sin embargo, me confirman desde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) que, por el contexto, la gran sospecha es que Sinibaldi fue quien negoció y recibió el dinero en territorio guatemalteco.

Desde luego, los 18 millones seguramente se repartieron con otros, pues está visto que la corrupción no es la gaveta secreta de un individuo. Los procesos iniciados en Guatemala han demostrado, ampliamente, que esa clase de "negocios" son un asunto estructural que articulan el poder en lo público y privado.                                         

La fiscalía de Panamá anunció que iniciaría averiguaciones con los investigadores brasileños.

En Guatemala deberíamos hacer lo mismo y pronto, además de apresurar las gestiones para agarrar a Sinibaldi, que ya está acusado y prófugo por el caso Cooperacha, adscrito a Cooptación del Estado.

Resullta inverosímil que Sinibaldi y otros de sus compinches sigan gozando de vil impunidad cuando causaron un daño terrible al país con su desmedida codicia.

La confesión de los empresarios brasileños ha provocado que se pague la multa por corrupción más grande de toda la historia: más de 3 millardos de dólares.

Pregunto: ¿y Guatemala, qué compensación puede recibir? Porque el daño de la corrupción que confesaron se hizo a esos once países, entre los que está Guatemala, y algo deberíamos recuperar.

La carretera que supuestamente debía construir Oderbrecht, sigue tirada, no la concluyeron. ¿Entonces?

Sinibaldi dijo en una ocasión que "por una hoja shuca" lo querían involucrar en negocios turbios con empresas brasileñas. Bueno, ahora vamos a ver qué dice el Ministerio Público de ese país. Lo cierto es que ya deberíamos tener al jefe de la Fiscalía Especial Contra la Corrupción, Juan Francisco Rivas, metido en un avión a Brasil, para que vaya a platicar con los colegas que desenredaron el caso Lava Jato.  

 

22 de diciembre de 2016, 12:12

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