Guatemala, el país de los niños sin sueños

La violencia rodea a los niños en Guatemala. (Foto: Cortesía Fotokids, reproducida por Selene Mejía/Soy502)

La violencia rodea a los niños en Guatemala. (Foto: Cortesía Fotokids, reproducida por Selene Mejía/Soy502)

Esta semana se conmemoró a los niños del mundo. Los 20 de noviembre son, desde 1959, su “Día Universal”. 

En otras latitudes se celebró la jornada de distintas maneras. Una televisora española, por ejemplo, le preguntó a un grupo de menores qué harían de ser presidente. Y hubo un variopinto de respuestas. Una propuso establecer un parlamento porque así sus propuestas podrían ser escuchadas de manera más eficaz por parte de los adultos. Otro, mucho más pequeño, contestó que de tener poder, se cambiaría el nombre porque el que tenía no le gustaba. Un tercero consideraba que sería la oportunidad ideal para hacerse de un avión. Sueños de toda índole. 

El 18 de noviembre, apenas dos días antes de esta jornada mundial que en Guatemala pasó sin pena ni gloria, Luis Alejandro Gutiérrez, de dos años apenas, murió arrollado porque su mamá no tenía más que 5 quetzales para visitar a su esposo, preso en Pavón. 

Le exigieron más de la cuota y al no poder costearla, tuvo que bajar apresuradamente del bus que la llevaba a ella con sus cuatro hijos y el bebé falleció. Está por verse si alguien  será procesado por la pérdida de esta vida, truncada a los 24 meses. Nadie más que su familia inmediata lo llorará, ni se hará nada para evitar que una tragedia similar ocurra en el futuro.

Por que ¿quién regula a esos improvisados medios de transporte que están obligados a usar miles de guatemaltecos para llegar a su destino, y que cobran lo que les da la gana?  ¿Las municipalidades, encargadas de hacerlo?

Los niños como Luis Alejandro pasan a ser pie de página con asombrosa facilidad en este país. En una semana, o quizás menos, ya nadie recordará su historia.

El corazón se estruja un momento, hasta que una tragedia similar, o mucho peor, nos hace poner otra vez la mirada sobre los más vulnerables, los guatemaltecos sobre quien pidió  poner mayor atención Zeid Ra’ad Al Hussein, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos. 

No es producto de la casualidad que el funcionario internacional se reuniera con las madres de las víctimas del Hogar Seguro, esa herida abierta que muchos quisieran cerrar sin procesos judiciales e impunidad de por medio porque las pequeñas “estaban ahí por andar en malos pasos”. 

Nadie merece morir calcinado a los 15 años. Ni arrollado por un bus a los dos. Ni morir de hambre antes de soplar una velita. 

En otros países a los niños se les pregunta por sus sueños. En Guatemala se desvanecen antes siquiera de que los niños comprendan el significado de la palabra porque su realidad es de pesadilla.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

23 de noviembre de 2017, 05:11

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